Discurso del Excmo. Sr. D. Jesús Pastor Ciurana

 

 

LAUDATIO VITAE PROF. EGON BALAS

 

A cargo del Prof. Jesús T. Pastor

Elche, 25 de septiembre de 2002

Excelentísimas e Ilustrísimas autoridades; profesores, personal de administración y servicios y alumnos; señoras y señores:

Es para mi motivo de profunda satisfacción el poder intervenir en este acto para glosar la extraordinaria experiencia vital del Prof. Balas. Habitualmente, para nombrar a un profesor Doctor Honoris Causa se examina su trayectoria profesional y se valoran y ponderan sus aportaciones científicas más relevantes. El caso que nos ocupa no es una excepción. Sí lo es, sin embargo, la publicación reciente de su autobiografía bajo el sugerente título de “Will to freedom”. Su objetivo fundamental es dar testimonio de lo que ocurrió en centro-Europa a un grupo de personas como él cuyo trágico destino les hizo vivir la segunda guerra mundial y la época de la posguerra. Este grupo empezó su actividad política durante la guerra resistiéndose a la invasión nazi, y la continuó después de la guerra bajo los comunistas intentando construir una sociedad mejor, descubriendo con horror que el sistema al que estaban dedicando todos sus desvelos resultaba cada vez más tenebroso. Entraron, por tanto, en colisión con el sistema y éste los marginó, los vilipendió y los destruyó como indivíduos de forma ciertamente despiadada. El Prof. Balas se encuentra entre el reducido grupo pudo escapar a tiempo y rehacer su vida. Como comentaremos en breve, la fortaleza moral y física del Prof. Balas le permitió sobrevivir a las vejaciones y torturas a las que fue sometido tanto por los nazis como por los comunistas; además, su mente privilegiada le permitió ocupar cargos de relevancia y labrarse una sólida reputación como intelectual y economista. Su decisión de dedicarse a las matemáticas y, en particular a la investigación operativa, fue tardía y paralela a su decisión de abandonar su pais.

Esta es, por tanto, una sinopsis de la historia de los primeros 44 años de la vida del Prof. rumano Egon Balas, nacido el 7 de junio de 1922 en el seno de una familia de clase media en Cluj (pronunciado Clooz), la capital de la región de Transilvania, que siendo húngara pasó a depender de Rumanía en 1918. No es pues extraño que los padres de Egon, Ignacio y Bárbara Blatt, fueran húngaros y, además, de acuerdo con su apellido, judíos. Fue precisamente esta circunstancia la que motivó, años más tarde, la modificación del apellido del profesor. La familia tuvo dos hijos, siendo el segundo, Roberto, tres años menor que Egon. Los padres de Egon eran muy distintos, tanto en su origen como en sus gustos siendo la excelente posición económica del padre lo que atrajo a Bárbara al matrimonio. Con la gran depresión el padre perdió tanto su fortuna como su trabajo, viéndose la joven familia abocada a alquilar la mayor parte de su suntuosa mansión y a vivir, a partir de entonces, modestamente. Su ciudad natal, cuna de matemáticos tan notables como Farkas y Bolyai era denominada Kolozsvár por los húngaros, y tenia en aquel entonces unos 110,000 habitantes, la mitad húngaros, un tercio rumanos y la décima parte judios. Además albergaba varios miles de alemanes y de gitanos.

Los estudios primarios de Egon se desarrollaron en la mejor escuela pública de Cluj, donde el nacionalismo imperante convertía el conocimiento de la lengua rumana en pieza básica. Egon fue durante tres años un mal alumno, ya que en su casa hablaban húngaro y judio; sin embargo, la llegada de un nuevo tutor el cuarto y último año cambió radicalmente la actitud de Egon y, consecuentemente, sus calificaciones. Su paso al Liceo, a los 11 años, para cursar los ocho años de enseñanza secundaria que finalizaban con un examen general de bachillerato fue altamente beneficioso, ya que consiguió ingresar en la clase más exigente -de las tres disponibles- y comenzó a despuntar en matemáticas, francés, latín, historia, geografía y, más tarde, en física. El estudio de la lengua y la literatura rumana, muy a su pesar, seguía siendo el que más tiempo exigía y sus profesores eran invariablemente nacionalistas furibundos y mostraban una clara aversión hacia los “extranjeros”, es decir, hacia los húngaros y los judíos. No es de extrañar que el profesor de francés fuera el preferido de Egon, siendo como era un firme defensor de la ideología de la ilustración. Con su ayuda leyó pasajes de Rousseau y Voltaire y abrazó con entusiasmo las ideas de “igualdad, libertad y fraternidad”. Pronto el joven Egon se ganó el respeto de sus profesores y compañeros pues, aun siendo judío de origen húngaro, siempre acababa el primero ó el segundo de su clase. En el verano de 1935 comenzó a ganar dinero dando clase a otros estudiantes. Sus ingresos le permitieron tomar lecciones particulares de inglés a partir del quinto año de Liceo y asistir a la ópera y a conciertos de música.

Desde el punto de vista formativo, Egon se aficionó pronto a la lectura guiado por su madre. Comenzó leyendo historietas cortas, siguió con novelas y acabó leyendo a los grandes escritores de la literatura universal. El húngaro era preferido al rumano por la calidad de las traducciones. El deporte entró a formar parte de su vida cuando, en su trece cumpleaños, recibió como regalo de su abuela materna una mesa de Ping-Pong. De 1936 a 1938, y animado por el subcampeonato del mundo que consiguieran los rumanos en 1936, jugó campeonatos hasta a nivel nacional. Dado que la competición estaba prohibida a los estudiantes del Liceo, eligió como alias el apellido Balazs, bastante común entre los húngaros. Además ocasionalmente practicaba patinaje, natación y tenis.

Los años 1939 y 1940 fueron decisivos en la vida de Egon. Por un lado su afición por la física y la atracción que ejercían sobre él tanto el principio de incertidumbre de Heisenberg como la teoría de la relatividad de Einstein le hicieron tomar la decisión de abandonar el Ping-Pong y dedicarse a adquirir los conocimientos matemáticos necesarios para entender las nuevas teorías físicas. Sin embargo, los acontecimientos históricos derivados de la actuación de Hitler precipitaron su entrada en la escena política. Ello no impidió que el joven Egon se graduara como primero de su clase en la primavera de 1940. En 1939, las anexiones de Austria y Checoslovaquia por parte de Alemania provocaron la declaración de guerra de Inglaterra y Francia; lo cual no impidió la invasión, en menos de un año, de Polonia, Noruega, Dinamarca, Bélgica, Luxemburgo, Holanda y Francia. En septiembre de 1940 Hitler decretó que la parte norte de Transilvania (dos millones de habitantes incluyendo Cluj) pasara a formar parte de Hungría, de forma similar a como a finales de 1938 había resuelto transferir la parte sur de Eslovaquia (un millón de habitantes). Estas transferencias carecieron de oposición alguna y fueron bien recibidas por los húngaros, ya que la mayor parte de los habitantes transferidos eran, a su vez, húngaros. Además reforzaron al gobierno de derechas, que había sucedido al régimen comunista en 1919 y que había declarado ilegal al partido comunista. Por otro lado, el creciente antisemitismo parecía ofrecer a millones de pobres y de desempleados una perspectiva razonable de conseguir los empleos y los negocios que se usurparían a los judíos. En Kolozsvar se prohibieron los colegios rumanos lo que provocó el éxodo de la mayoría de la población rumana. Por otro lado, la asociación de profesores judíos solicitó permiso para organizar un colegio judío, al cual se apuntó el joven Egon para lograr su título de bachillerato. La calidad del profesorado, en su mayor parte universitario, le maravilló. La enseñanza se impartía en húngaro, el colegio era laico, y la principal lengua extranjera era el alemán, que se estudiaba de forma intensiva.

En octubre de 1940 ocurrió un hecho decisivo en su vida. Un dia se le acercó Ignacio, el hermano mayor de un antiguo compañero de clase y dijo que quería hablar con él. La ulterior cita se convirtió en el primer encuentro con el marxismo de Egon. Su conversión, a través de la ávida lectura de libros y panfletos fue cosa de unas pocas semanas. Frente al terrible avance del nazismo y la caída de las democracias occidentales, el marxismo proporcionaba una explicación racional y coherente de las acciones a tomar y, desde el punto de vista emocional, permitía sustituir el aislamiento y la ausencia de esperanza por la tranquilidad de pertenecer a una comunidad internacional solidaria y progresista cuyo objetivo a cambiar el curso de la historia por el bien de la humanidad. Muy pronto presentó nuestro joven protagonista un trabajo por medio de una conferencia, en el círculo literario de su nuevo colegio, donde analizaba el destino de los judíos desde la óptica marxista haciendo responsable de sus desventuras al capitalismo. Ello le abrió las puertas de un grupo de intelectuales que se reunían periódicamente para discutir tópicos marxistas desde un punto de vista teórico, lo cual completó su formación ideológica. En diciembre de 1940 fue presentado a Alberto Molnár, un intelectual marxista que vivió en la Unión Soviética hasta la gran purga de 1936 y que cultivaba un círculo de amigos a los que instruía básicamente en arte y literatura, siendo como era un profundo conocedor de la obra de Shakespeare. Cuando supo que el interés de el joven Egon se centraba en la matemática y la física le propuso resolver un problema de economía matemática. La falta de conocimientos de álgebra matricial le impidió superar el test, aunque años más tarde descubrió que se trataba de una versión reducida del célebre y nada trivial modelo input-output de Leontieff, experimentado en la planificación económica soviética en la década de los veinte y que le condujo a ganar el premio Nobel en 1937. Molnar, sin ser trotskista, era muy crítico con los métodos antidemocráticos de Stalin lo cual no redujo un ápice la fé ciega de Egon en las posibilidades revolucionarias del comunismo.

En junio de 1941 nuestro personaje obtuvo el título de bachiller con la mejor puntuación de su clase. La única posibilidad de acceder a la Universidad era como estudiante de ingeniería, pero al ser judío sólo sería admitido en la Universidad Técnica de Budapest por recomendación, siempre que tuviera un magnífico expediente y que estuviera bautizado como judío. Egon consideró como profundamente humillante el tener que ser bautizado para conseguir una prebenda personal y, en su lugar, se matriculó en la escuela de música de su ciudad para estudiar flauta. Su hermano Roberto hizo lo propio con el clarinete lo que le permitió sobrevivir en el campo de exterminio de Auschwitz enrolándose en la orquesta de los prisioneros, aunque desafortunadamente fue ejecutado en la marcha de la muerte que se organizó al final para evacuar dicho campo.

Por otro lado, en la primavera de 1941 y de la mano de Ignacio entró en contacto con un miembro del partido comunista húngaro con el cual tenía reuniones semanales periódicas, todo de forma clandestina. Aprendió las reglas de la clandestinidad y comenzó a ampliar su círculo de conocidos con el fin de seleccionar a simpatizantes por la causa. Además, siguiendo el principio de “conocer a tu enemigo” trató de entender el nazismo y de descubrir los secretos de su éxito político. En Julio de 1941 la policía secreta húngara (la DEF) arrestó a cientos de comunistas en Kolozsvár, lo cual motivó una relentización de las actividades del partido. Ello llevó a Egon a alistarse en el servicio “Levente”, organización paramilitar húngara para jóvenes entre 18 y 21 años, que es la edad en que se incorporaban a filas. Semanalmente se organizaban sesiones de entrenamiento que consistían en realizar tareas ciertamente duras, tales como cavar trincheras, talar árboles ó construir carreteras, bajo el mando de un comandante brutal y hostil. Allí conoció y reclutó a algunos de sus futuros “camaradas”. Su contacto con los trabajadores industriales le hizo buscar trabajo en unos altos hornos, como fundidor. El trabajo era agotador pero posibilitó su admisión como miembro del Partido Comunista húngaro en marzo de 1942. A partir de ahí sus contactos, por motivos de seguridad, fueron con gente absolutamente desconocida a través de citas en lugares públicos. El 15 de marzo, en el aniversario de la revolución húngara de 1848 contra Austria, hubo una gran manifestación en Budapest organizada por las Centrales Sindicales legales, de corte social demócrata, en las que se habían infiltrado los comunistas. El gentío coreaba slogans anti-germánicos y contra la guerra, produciéndose más de un centenar de arrestos. Como consecuencia tres militantes comunistas de alto rango, incluyendo su secretario general, fueron ejecutados. En septiembre, nuestro personaje consiguió un trabajo más soportable en una factoría metalúrgica como tornero, donde aparentaba ser un joven temeroso para evitar ser identificado como comunista. A finales de año fue elegido para formar parte, como secretario, del Comité Regional del partido en Transilvania norte, integrado por cinco miembros, dos de ellos mujeres. Una se encargaba de la parte técnica –mecanografiado y duplicación de documentos- y la otra pasó a ser su persona de contacto con el partido. Unos meses después de entrar en contacto, cerca del verano de 1943 y sin conocer sus respectivas identidades, pasaron a ser amantes, lo que vino a cubrir un importante hueco en la vida de Egon, si bien por poco tiempo. Dicho verano Egon pasó el correspondiente examen médico en el centro de reclutamiento y fue citado para incorporarse el 3 de octubre a un batallón de trabajo (donde, aproximadamente la mitad morían) en lugar de a una unidad militar, por ser judío. Esto no llegó a ocurrir nunca puesto que en mayo Egon, a petición del partido, había ya decidido pasar a la clandestinidad.

En julio, el Partido Comunista de Hungría decidió disolverse e integrar a sus miembros en un nuevo partido, el Partido de la Paz, cuyo objetivo básico era que Hungría abandonara su alineamiento con Alemania y, en consecuencia, la guerra. El primer manifiesto del nuevo partido debía ser distribuido a la población con discreción absoluta y Egon fue el encargado de efectuar el reparto en su ciudad. Para ello dividió a la ciudad en cinco distritos disjuntos y asignó rutas a cada pareja que se iba a encargar de la distribución en cada distrito, efectuando una versión preliminar de lo que, a partir de los sesenta, se conoce en matemáticas como “el problema del cartero chino”. Por otro lado, la guerra avanzaba y ya se vislumbraba la posible derrota alemana.

Para pasar a la clandestinidad Egon recibió ayuda del partido, tanto para pagar los alquileres como para conseguir y aprender a elaborar documentos de identidad falsos. Egon decidió convertirse en el estudiante de derecho Antal (Antonio) Szilágyi, una persona que trabajaba con él en la metalurgia. Consiguió un certificado de nacimiento y un DNI húngaro, que no era sino el certificado de domiciliación supuestamente expedido por la oficina de la vivienda. Es obvio que el DNI era falso y fue elaborado por Egon con material del partido, debiendo modificarlo cada vez que cambiara su domicilio. Egon abandonó su trabajo y su hogar el día antes de su incorporación a filas y permaneció alquilado en una vivienda de un barrio residencial de la ciudad hasta que un oficial de policía le visitó y le revisó sus papeles. Como no encontró nada raro se llevó el DNI de Antal para verificarlo en comisaría. Esta fue la primera vez que Egon tuvo que cambiar de identidad y de hospedaje, pasando a ser Antal Somogyi, estudiante de Medicina. Pronto descubrió que el arrendatario tenia un familiar que había sido compañero suyo en la fábrica, por lo que se trasladó a otro barrio. Alli comenzó siendo el huésped de una viuda de mediana edad y, finalmente se trasladó a una casa deshabitada que le ofreció una vecina. El partido de la paz resistía a duras penas. La mayor parte de los compañeros de Egon fueron detenidos a finales de 1943, incluyendo su amante, Ilona Hovány, que, para su sorpresa, estaba embarazada. En la primavera nació un varón muy poco saludable que murió poco después de que la ciudad hubiera sido liberada al principio de 1945. La guerra avanzaba inexorablemente. El 19 de marzo de 1944 Hitler invadió Hungría y provocó un cambio de gobierno; los judios fueron obligados a lucir una estrella amarilla y, en Koloksvár se les agrupó en un ghetto hasta que fueron deportados por tren, a finales de mayo, al campo de Auschwitz. El Profesor Balas ya no volvió a ver a sus padres ni a su hermano. El 6 de junio de 1944 se produjo el desembarco de Normandía y tras él los ataques aéreos americanos a Hungría. Ello obligó a Antal a frecuentar los refugios donde conoció a gente no deseada. Uno de ellos, un coronel del ejército le delató (su foto estaba en todas las comisarías) y así fue como Egon fue arrestado por la DEF el 26 de Agosto de 1944. Al día siguiente fue trasladado con tren a Budapest, al cuartel general de la DEF. Durante casi tres semanas sufrió interrogatorios con torturas que alternaban series de 20 latigazos en la planta de los pies con descargas eléctricas; Egon fue capaz de no delatar a nadie e inventó una historia para conducirles, un mes más tarde, a una cita con un comunista liberado. Afortunadamente su ciudad natal fue invadida por los rusos antes de que acabara el mes y Egon quedó arrestado en espera de juicio. La sentencia le fue comunicada en octubre de 1944: fue condenado a 14 años de prisión, cosa que le satisfizo enormemente. Al fin y al cabo, qué son 14 años frente a una sentencia de muerte? Conforme los rusos se acercaban a Budapest los planes para evacuar la prisión se hacían más verídicos. Los presos diseñaron un plan para escaparse e intercambiaron sus documentos de identidad. Al principio de diciembre fueron trasladados por tren a la fortaleza de Komárom. El hecho de viajar en vagones separados impidió la fuga de parte de ellos, incluido Egon, pero no impidió su cambio de identidad: Egon pasó a ser András Hegedüs, condenado solo a dos años y no judío. Ello le hizo sobrevivir con más comodidad hasta que justo después de navidad la nueva fortaleza fue, a su vez, evacuada. Se organizó una columna de presos acompañados por los guardias de la prisión caminando en dirección a Viena. Cuando anocheció la presencia de un convoy militar hizo que la columna se desordenara y Egon vió clara la posibilidad de la fuga. De hecho justo delante de él salió disparado un compañero, Karóly Fekete, condenado a cadena perpetua, atravesó una puerta y saltó una valla. Egon le siguió de forma instintiva, saltando ambos una segunda valla. Se miraron y pensaron: somos libres! Después de distintas peripecias, incluyendo todo tipo de falsificaciones y cambios de identidad, acabaron en un pueblo denominado Szimö, donde fueron acogidos por los padres de un compañero. El día 30 de marzo de 1945 fue el de su liberación; entrando al atardecer las tropas rusas en el pueblo. Diez días después visitaron a sus conocidos del partido en Budapest (no sin antes haber sido arrestados por la policía secreta rusa durante 7 días) y a mitad de Abril Egon volvió a su ciudad natal, que nuevamente pertenecía a Rumanía. Desde el punto de vista familiar, Egon recibió un duro golpe: su familia más directa ya no existía y de los 30 familiares que aun vivían en 1944 solo quedaban 7.

Tras su regreso y por haber sido detenido, Egon Blatt tuvo que ser sometido a un denominado “proceso de clarificación” por parte del partido en el que se verificaba que no había delatado a nadie, en cuyo caso era rehabilitado. Esto fue lo que ocurrió con Egon que fue inmediatamente propuesto como miembro del comité del condado y al que se le recomendó cambiar su apellido, para evitar rechazos innecesarios por su condición de judío. Así fue como Egon pasó a llamarse Balázs, apellido bastante común en Hungría. Egon entró en contacto con Ilona, su amante, a la que encontró muy envejecida y bastante deprimida al no haber sido rehabilitada. Le ofreció su amistad pero cuando Ilona vió que era solo amistad lo que se le ofrecía aun se deprimió más. Egon experimentó un fuerte sentimiento de compasión hacia ella y en su segundo encuentro hicieron el amor. Se vieron unas cuantas veces más. Tras unos pocos meses su hermana le comentó que se había quedado embarazada. Nació una chica, Anikó. Posteriormente Ilona se casó y Egon no tuvo oportunidad de conocer a su hija hasta ¡32 años más tarde! Fue en Alemania del Oeste, donde Anikó vivía divorciada y con dos hijos. Fue ésta la que contactó con el Prof. Balas, que califica el encuentro como uno de los grandes acontecimientos de su vida.

En octubre de 1945 fue enviado a Bucarest con una docena de delegados de la región de Cluj para asistir al congreso nacional del partido comunista de Rumanía. Allí entró en contacto con los modos del partido. Así, la delegación permaneció recluida en un hostal por orden de la superioridad; el anterior secretario general fue tratado de traidor –su ejecución la ordenó el partido durante la guerra sin juicio previo- y el actual ministro de justicia fue acusado de nacionalista (como paso previo a su ejecución 9 años más tarde). Las luchas por el poder eran así de crudas. En 1946 se convocaron elecciones en Rumanía y ganó, pucherazo incluido, el frente nacional, al que pertenecían los comunistas. El mismo año se aprobó una ley que permitía rehabilitar a los jóvenes en sus estudios, mediante la elección de un curriculum acelerado y la dispensa de asistir a clase. Egon se convirtió en un estudiante de económicas, puesto que ello parecía lo más indicado para alguien que quería construir una nueva sociedad con una economía planificada. En su opinión, una vez los comunistas hubieran asumido el poder la importancia del trabajo político del partido disminuiría a favor de la construcción de una nueva economía centralizada para lo cual deberían elaborarse nuevos métodos científicos de planificación. Para licenciarse, el todavía joven Egon debía superar tres cursos; los dos primeros los aprobó en 1946 y 47, mientras que el tercero tuvo que esperar a la primavera de 1949, debido a su trabajo. En noviembre de 1946, a la edad de 24 años conoció en un baile a Edith Lövi, la que iba a ser el gran amor de su vida, 7 años más joven que él. Edith, que está hoy aquí con nosotros, que superó un cancer de mama en 1972 y que consiguió una cátedra de historia del arte en la Carnegie Mellon University fue deportada con 15 años a Auschwitz, junto a sus padres y una tía, en mayo de 1944. Alli vió por última vez a Robert, en agosto, el hermano de Egon, al que conocía del colegio. Dias después fue deportada al campo de Unterlüss, en el norte de Alemania, cerca de la pintoresca Celle, donde pasaron 8 meses. Allí no habían cámaras de gas ni crematorios pero debían trabajar talando árboles, rompiendo piedras para carreteras ó en una fábrica de munición con alta toxicidad. Pocos sobrevivieron a las fiebres tifoideas y a su posterior traslado al campo de Bergen-Bergen. En mayo de 1945 fueron liberadas por los ingleses pero transcurrieron aun otros 4 meses hasta que su estado de salud les permitió volver a Cluj donde con gran alegría encontraron a su padre y marido Sándor, que fue liberado en el campo de concentración de Matthausen, en Austria. De hecho fue la única de las miles de familias judías deportadas que sobrevivió completa a la tragedia.

La vida para la joven pareja era agradable hasta que en noviembre de 1947 el joven Egon fue transferido a Bucarest, a la sección agraria del comité central del partido. En realidad la sección tenía poco que ver con la agricultura y mucho con la política del partido hacia los agricultores. Allí conoció a Nicolas Ceaucescu, un hombre más bajo de lo normal, poco amable, con un defecto en el habla pero muy ambicioso y astuto. Sin embargo el paso de Egon por la sección solo duró hasta enero de 1948, cuando fue reclamado como economista y políglota por la nueva ministra de asuntos exteriores, la comunista Ana Pauker, nombrada tras la renuncia del rey Miguel al trono y la proclamación de Rumanía como república popular. Su apellido fue entonces definitivamente cambiado a Balas, que sonaba más rumano que Balasz. El economista Balas fue destinado al consulado rumano en Londres, con el rango diplomático de secretario de la delegación y con la misión de supervisar las relaciones comerciales con Inglaterra. Pero, además, debía familiarizarse con la situación política inglesa, especialmente con el partido laborista y los movimientos sindicales,acudir a todo tipo de reuniones, especialmente con las delegaciones de los paises del este, e informar a continuación a su ministerio. Comenzó su actividad el 18 de marzo de 1948, habiendo visitado previamente París. Le maravilló la libertad imperante y visitaba con fecuencia Hyde Park. Pensaba en la situación en su país, tan alejada del estado de bienestar inglés, pero tenía claras las prioridades. Primero, la eliminación de los privilegios de clases; a continuación la prosperidad a través de una economía planificada que eliminase los despilfarros del capitalismo; y, finalmente, democracia y libertad. Durante su estancia en Londres dependían también de Balas los mensajes codificados y la extracción de noticias relevantes de la prensa para informar al partido. En junio de 1948 volvió unas semanas a Cluj para examinarse de distintas materias, aprovechando para pasar varios dias junto a Edith, que estaba a punto de realizar su examen de bachillerato. Su falta de interés por el mundo occidental le hizo pasar un mal rato en el examen de derecho internacional que finalmente superó. Un poco antes de partir para Londres fue llamado por el comité central y se le encargó una tarea secreta relacionada con el Cominform, la oficina de información de los partidos comunistas europeos que acababa de trasladar su sede de Belgrado a Bucarest, dada la tensión existente entre Rusia y Yugoslavia, acusada de desviacionismo. El Cominform editaba una revista mensual y Balas debía contactar con el Secretario General de los comunistas ingleses para pedirle un artículo sobre teoría marxista ó política comunista. Nunca entendió porqué era todo tan secreto. De vuelta a Londres, tuvo la ocasión de asistir a sesiones del parlamento, así como a la conferencia nacional del partido laborista. A la delegación llegó el consejero comercial, Jacques Berman, con el cual tuvo la oportunidad de visitar la planta de automoción de Ford en Dagenham, que le impresionó vivamente. Nuevamente pensó que las tareas de transformación social debían ir en paralelo con la necesaria industrialización de su país. Tras el verano de 1948 Egon fue promovido al rango de primer secretario, lo que llevaba emparejado un incremento sustancial en el salario. La única novedad fue que ahora se debía ocupar, además, del protocolo de la embajada. Tuvo que aprender el lenguaje diplomático, escribir cartas aceptando ó declinando invitaciones, redactar invitaciones verificando las listas de invitados, sentar correctamente a los comensales, enseñar a servir el vino (siempre por la derecha) y la comida (siempre por la izquierda) y muchos otros detalles de esta naturaleza. Su nueva posición le permitió planear su boda con Edith para comenzar a compartir su vida en Londres. Ello fue posible durante su posterior viaje a Bucarest, el mes de diciembre. Antes tuvo una entrevista con el Presidente de su pais y secretario general del partido comunista, al que le informó de la recuperación en Londres de dos escopetas del rey Miguel y sobre cómo era Inglaterra, hablando sobre hechos y evitando las interpretaciones. Dos días más tarde volvió a informar sobre la situación en Inglaterra en su ministerio ante los distintos directores generales. El informe contenía un 80% de hechos y el resto de interpretaciones. Resaltó la estabilidad del modelo político inglés, el hecho de que su clase trabajadora no era revolucionaria e informó sobre el plan Marshall, cuya generosidad no cuadraba con la idea del imperialismo americano. Tras una hora concluyó el informe que fue seguido por una secuencia ininterrumpida de ataques. Sus supuestos errores fueron diagnosticados como manifestaciones de “objetivismo burgués”. Egon volvió a tomar la palabra, evito cualquier tipo de autocrítica, y expresó su idea de que debía ser relevado de su puesto. En ese momento el meeting fue suspendido. La portavoz de la ministra le conminó para que en el futuro no expresara sus opiniones personales ni se desviara de las líneas ideológicas del partido y le confirmó en su cargo. Finalmente, el 21 de diciembre, el cumpleaños de Edith, de su madre y de Stalin se celebró modestamente la boda en su ciudad natal y la pareja se dirigió con el tren a Londres vía París. Tras cinco semanas en Londres, los rumanos expulsaron a dos funcionarios de la embajada inglesa en Bucarest acusados de espionaje. La respuesta no se hizo esperar: el primer y el tercer secretario de la embajada rumana en Londres debían abandonar Inglaterra en el plazo de 6 semanas.

A su llegada a Bucarest en marzo de 1949, el economista Balas fue nombrado director de la dirección general de asuntos económicos del ministerio de asuntos exteriores. Esta oficina de reciente creación debía ocuparse de todos los asuntos económicos con el extranjero salvo las exportaciones y las importaciones que dependían del ministerio de comercio. Además de organizar su dirección general una de cuyas secciones se dedicaba a elaborar estudios económicos sobre temas y sucesos internacionales y a publicar boletines de economía altamente demandados por otros ministerios, el economista Balas fue contratado como profesor en el instituto de planificación y estudios económicos, donde impartió un curso sobre economía mundial. Además fue miembro del panel editorial de la revista mensual “Probleme Economice”. En 1949 comenzó la campaña para colectivizar la agricultura en Rumanía, intensificada en 1950. Paralelamente y siguiendo el ejemplo soviético se comenzaron obras públicas donde “los enemigos de la clase trabajadora” eran sometidos a trabajos forzados. Lo curioso es que dichos enemigos eran seleccionados por su pasado social y condenados por una llamada sentencia administrativa, sin ningun tipo de juicio. En Octubre de 1949, despues de que el primer traidor a la causa hubiera sido ejecutado en Hungría, el Prof. Balas se trasladó a Budapest para firmar un convenio sobre transporte por tren. Alli recibió la noticia del embarazo de Edith. El Prof. Balas había adquirido ya una notable reputación como conferenciante, hasta el punto de sustituir en una ocasión al ministro de comercio, conocido entonces por ser el mejor economista del pais. Dieciseis años más tarde dicho ministro tuvo una influencia decisiva en la concesión del permiso para emigrar solicitado por la familia Balas. Hasta el nacimiento de su primera hija Ana el 7 de junio de 1950 Balas participó en una delegación para negociar con los suizos las compensaciones económicas por la nacionalización de distintas empresas privadas. También fue enviado al Danubio para resolver el conflicto surgido entre los pilotos rumanos y yugoslavos que guiaban a los barcos por el Danubio en una zona especialmente estrecha. Además, en 1949 empezó a estudiar ruso.

En 1951 un diputado que había luchado en España en las brigadas internacionales y en Francia en la resistencia fue destinado a la oficina de Balas, con el ruego de que lo admitiera como su asistente. Balas pensó que podría ser su relevo ya que había solicitado a la ministra su traslado a la oficina de planificación estatal. Lo fue pero por razones muy distintas. En marzo de 1952 el ministro de finanzas fue destituido acusado de desviacionista y su principal colaborador Sanyi Jakab corrió igual suerte. En junio el Prof. Balas fue despedido acusado como Sanyi, su mejor amigo, de desviacionismo derechista. En la noche del 12 de agosto la policía secreta acudió a casa de Balas y, tras un minucioso registro, se lo llevó detenido. Su destino: el centro de detención llamado Malmezón. Durante dos años y tres meses permaneció recluido en dicho centro, en condiciones precarias, sufriendo hasta 4 rondas de interrogatorios. Fue acusado de espía al servicio de los ingleses pero Egon Balas resistió contando siempre la verdad. Finalmente fue liberado sin cargos.

Tras su salida acudió a Cluj, donde ahora residía Edith con sus dos hijas. La segunda, Vera, había nacido el 8 de mayo de 1953. Edith había conseguido trabajo como editora y traductora de publicaciones científicas, habitualmente trabajos de filosofía. Afortunadamente su madre ganaba bastante dinero componiendo y vendiendo flores artificiales. La atmósfera se hacía cada vez más insoportable. La presión soviética había desatado una ola de juicios políticos en todos los paises del este, que no concluyeron hasta después de la repentina muerte de Stalin en marzo de 1953. El Prof. Balas aun se consideraba un comunista aunque muy decepcionado por la política de su partido. Decidió no aceptar ningun empleo ni en el partido ni en el gobierno. Fue reincorporado a la docencia en el instituto de planificación y estudios económicos, consiguió recuperar su apartamento en Bucarest y su mujer fue contratada como profesor en el departamento de filosofía de la universidad de Bucarest. Tuvo que vencer a la osteoporosis que le hacía cojear y comenzó a publicar trabajos de economía. En particular, entre diciembre de 1955 y marzo de 1957 analizó la relación entre el sector de la producción de bienes industriales y el de la producción de bienes para el consumo, viendo como las proporcionalidades entre ambos sectores se veían afectadas por el progreso tecnológico y la productividad laboral. Como se recurría a la resolución de sistemas de ecuaciones los trabajos fueron tildados por el partido como de corte matemático. El segundo artículo fue también publicado en Francia y el tercero en Rusia. En la primavera de 1956 fue elegido miembro del instituto de investigaciones económicas de la Academia, un hito en su carrera profesional. Alli fue invitado a crear una sección para el estudio de la economía de los paises capitalistas. Un mes antes, en febrero, N.Khrushchef habia soltado su bomba: in extenso informe donde se condenaban los crímenes de Stalin por abuso de poder. Ello dio algo de esperanza a las personas que esperaban algun cambio. En junio de 1956 Egon y Edith hicieron un viaje turístico por la union soviética donde descubrieron la miseria reinante y las mentiras propagandísticas. Fue una gran decepción. Por otro lado desde su excarcelamiento Egon no volvió a recibir su carnet del partido. En 1957, y tras un crítico artículo publicado en Hungía sobre la economía centralizada (para algo sirvió la revuelta de octubre del 56, aplastada por los soviéticos), Egon compuso un trabajo sobre el “mercado socialista” donde los agentes de la economía son autónomos y ofrecen sus productos al mercado. Las autoridades planificadoras fijan entonces los precios para alcanzar el equilibrio y, de esta forma, la economía resulta ser mucho más eficiente. Lo envió a la revista Korunk e inmediatamente fue acusado de revisionista. Por otro lado el estudio de Keynes le condujo a la publicación de un libro titulado “contribuciones a una crítica marxista del keynesianismo”. En ella introducía la noción de equilibrio con desempleo, ajena a los trabajos pioneros de Marx, y revisaba los remedios propuestos por Keynes en la forma de políticas fiscales ó monetarias resaltando sus debilidades y su naturaleza temporal. Envió el libro a Editura Politica, la editorial más próxima al partido. En Abril de 1958 fue publicado, no sin antes haber sido advertido por el editor de que podía traerle problemas. Antes de ser ferozmente atacado por miembros del partido, perdió su empleo en el instituto de estudios económicos, en septiembre 1958, por razones políticas: había que mejorar la composición étnica de las instituciones culturales y científicas. Edith corrió la misma suerte aunque pudo encontrar acomodo en un colegio para médicos. En la primavera de 1959 se produjo la expulsión definitiva del partido y de su trabajo en el instituto de investigaciones económicas. La reunión para consumar su expulsión fue poco traumática dado que Egon había perdido ya la fe. Su último artículo fue calificado de subversivo. Egon dejó de creer que el sistema podía ser reformado, y empezó a pensar en su futuro. Intelectualmente el lustro que comenzó en la primavera de 1959 fue quizás el más excitante y difícil de su vida. Había decidido convertirse en un matemático, atraido por un nuevo campo de aplicaciones denominado investigación operativa. Tras dos meses sin trabajo un amigo le sugirió que se presentara a un trabajo para la evaluación económica de proyectos que ofrecía el instituto de investigación para la industria maderera. Comenzó su nuevo trabajo un año más tarde y tras un año ya había diseñado, gracias a la programación lineal, la distribución y el transporte de leña a nivel nacional. Además, a finales de 1959 acabó un problema de transporte para distribuir un tipo de madero desde 36 puntos de producción hasta 7 puntos de consumo. Los cálculos se realizaban a mano con calculadoras por un grupo de estudiantes. Se consiguió una reducción de un 8% en costes. En 1960 resolvieron por encargo la optimización de un plan plurianual para la industria textil, donde se recomendaba la compra de nuevos equipos en lugar de actualizar los ya existentes. Aparte de las aplicaciones prácticas entre la primavera de 1960 y el invierno de 1961-62 publicaron 5 trabajos, abordando distintas variantes del problema del transporte, en la revista matemática rumana más importante. Finalmente los resultados más interesantes aparecieron publicados en un largo trabajo en una revista belga, lo que les lanzó a la escena internacional. El último trabajo que escribió con L.Hammer fue enviado y aceptado en Management Science en 1962. Más tarde fue conocido como el problema de flujo en red con coste mínimo. En Rumanía publicó otros dos trabajos sobre el modelo de Leontieff y sobre relaciones de dominancia en programación lineal. En paralelo desarrolló un proyecto para optimizar los recursos de la industria maderera que concluyó tras 9 meses en julio de 1962 y dio lugar a un artículo. Se creó, a continuación un nuevo grupo de programación matemática con el objetivo de estudiar sus aplicaciones a la industria maderera. Se diseñó un plan de transporte cuatrimestral para la leña que produjo notables ahorros. En 1963 comenzó a interesarse por la programación con variables binarias, observando su relevancia en problemas forestales. Así fue como nació el algoritmo aditivo, publicado por vez primera en el boletín de la academia francesa de ciencias en abril de 1964, si bien de forma resumida. El trabajo completo apareció en Operations Research en el verano de 1965. En algún momento durante 1960 Egon decidió que debía emigrar a América. Le costó 6 largos años lograrlo, y ello gracias a visitar a todos sus conocidos en el partido. Finalmente lo logró, gracias a su condición de judío, volando el 26 de julio de 1966 hasta Nápoles.

Para acabar quisiera recordar las palabras del propio Prof. Balas respecto a su actual visión política: “En primer lugar, nunca he perdido el interés por saber lo que ocurre en el mundo. Me gusta estar bien informado y enterarme de los hechos más relevantes habitualmente a través de la prensa escrita. Es obvio que me convertí en un adversario feroz de los regímenes comunistas de la Europa del Este – y no solo de éstos- y, que, en consecuencia, celebré la caída del imperio soviético. Permanezco alérgico a cualquier tipo de totalitarismo, sea fascista ó comunista, y mi valor político supremo es la libertad. Odio la injusticia y me gustaría ver cuanta más justicia social mejor pero siempre sin pérdida de libertades básicas. Si tengo que elegir entre libertad e igualdad mi sesgo es a favor de la libertad: estoy plenamente convencido de que la igualdad alcanzada a costa de la libertad acaba siendo efímera y desagradable. A veces tengo la sensación de que nuestros líderes políticos son ingenuos en temas internacionales, que no distinguen con claridad al amigo del enemigo ni lo que es beneficioso de lo que es perjudicial pero entonces concluyo: yo no soy un político, soy un matemático!”.