Discurso Doctor Honoris Causa, D. Sean Scully

Buenas tardes damas y caballeros,

Me gustaría dar las gracias a esta Universidad, al Presidente/Rector y al claustro de profesores, por la Investidura como Doctor Honoris Causa.

También quiero expresar mi agradecimiento a mi amigo Kosme de Barañano por su amistad durante los últimos seis años.

Como algunos de ustedes saben, hice una exposición en el IVAM cuando Kosme de Barañano era director, hace seis o siete años. Y me gustaría decir que fue una buena experiencia. No sólo porque el espacio y el edificio son bonitos sino también porque la recepción ofrecida por la gente de Valencia fue fuerte y simpática y conocedores del arte de la pintura.

Como saben ustedes, durante los pasados 15 años yo hice varias exposiciones de mi trabajo en España: en Málaga, Madrid y Santander, pero especialmente en Catalunya, donde tenemos Liliane y yo un piso-estudio en Barcelona.

Elegimos vivir en España y, en particular en Catalunya, porque es una cultura humana. Me acuerdo muy bien, por ejemplo, la noche en que estábamos de pie junto a la ventana de nuestro piso en la calle Aribau con todo el mundo alrededor, golpeando pucheros para protestar contra la guerra de Iraq.

Por supuesto España es sumamente importante para la pintura. Y hay muchos ejemplos cruciales para mí, y entre ellos me gustaría nombrar a Ribera como maestro de la superficie y la materialidad de la vida espiritual. Y probablemente y sobretodo, a Velázquez, un gran maestro de expresión y de la contención al mismo tiempo. Realizado en un cuadro pintado en gris sublime. Naturalmente hay muchos otros que me han influido como Zurbarán, El Greco, Gaya o Picasso.

Aunque España tiene una gran historia de éxito en la pintura es, sobretodo, el origen de la pintura lo que me interesa. Yo creo que el origen es la cultura, que es la razón por la que la pintura es y era tan buena. España, en general, es una cultura de humanidad, y eso es lo que nos atrae. Es esta cualidad la que nos “obliga” a vivir aquí una parte del año, entre nuestros amigos en España.

Cuando pintamos aquí, en nuestro estudio en la Calle Joaquim Costa del Raval de Barcelona, es distinto. Hay una luz y un ambiente que es difícil de calificar, aunque a la vez es bastante fuerte y, sin duda, influye en todo lo que pintamos. Encuentro, por ejemplo, que cuando estoy aquí utilizo el color rojo muchísimo: el color de pasión y sangre. La mano en la superficie parece más lenta y en una manera más monumental. Y, por supuesto, cada cuadro que no es realizado en rojo y amarillo está saturado de gris, gris negro, gris claro, gris rosa y gris azul.

Un crítico de New York, Donald Kuspit, dijo que mi Arte es un Arte de grandes matices. Para conseguir este nivel de delicadeza necesito profundamente nuestra vida en España.

En este punto me gustaría leer un fragmento de una conferencia que fue presentada en el Museo de Arte Moderno de Munich (Alemania) y más tarde en el IVAM, con motivo de mi exposición organizada por Kosme de Barañano.

Para finalizar me gustaría dar las gracias otra vez a todos los miembros de la Universidad Miguel Hernández.