Laudatio a cargo de la Dra. Dña. Silvia Mercé

Exmo. Y Magfco.Sr. Rector,

Molt Honorable Presidente de la Generalitat

Exmos. Sres.Vicerrectores,

Ilmo. Sr. Secretario General,

Miembros de la Comunidad Universitaria,

Sras. y Sres.:

Es para mi un honor y una gran satisfacción efectuar la Laudatio del artista plástico Manolo Valdés, pintor y escultor valenciano de renombre mundial, figura clave en la vida del arte de Nueva York, que como la del cardiólogo Valentín Fuster Caturla que el año pasado abrio aquí el curso, lo es en la medicina de la capital del mundo.

La obra de Valdés, forma parte de importantes colecciones privadas y prestigiosas colecciones públicas, como son:

el Museo Nacional  Centro de Arte  Reina Sofía (MNCARS) de Madrid,

el Metropolitan Museum of Art de Nueva York,

el MOMA (Museum of Modern Art de Nueva Cork

y otros museos de los Estados Unidos

de Houston a San Francisco, de Seatle a Boston

el Centre Nacional d´Art et de Culture Georges Pompidou de Paris,

el Kunstmuseum de Berlín y otros museos de Alemania

de Dusseldorf a Hanover, de Hamburgo a Kiel o Munich.

El Museo de Arte Contemporáneo Internacional Rufino Tamayo de Mexico.

El de Sau Paulo en Brasil,

El de Caracas en Venezuela,

Por supuesto nuestros museos como

el Institut Valencià d´Art Modern (IVAM) de Valencia,

el MCAB el Museo de Arte Contemporáneo de Alicante,     

el Museo Patio Herreriano de Valladolid,

de Alicante

e instituciones como:

el Chase Manhattan Bank Foundation de Nueva York,

la Fundación Juan March de Madrid,

La Foundation Maeght en Francia

Etc,etc…

La lista me llevaría a leerles más de tres folios.

A esto hay que añadir que Manolo Valdés, ha participado en numerosas exposiciones y muestras individuales y colectivas de gran prestigio internacional, como por ej. representando, junto con Esther Ferrer, a España en la Bienal de Venecia de 1999. Toda su carrera ha sido marcada por importantes premios y galardones, como la Medalla Nacional de Bellas Artes y la Medalla Nacional de Pintura ambas de 1985 y la Medalla de Oro al mérito en las Bellas Artes que le fue otorgada en1998.

La obra de Manolo Valdés constituye una clara reflexión sobre la condición esencial y el proceso de visualización del arte.

Fundamentalmente sobre el concepto de la pintura en si misma, sobre su lenguaje, sus motivos y sus códigos tradicionales, realizando una revisión de la historia del arte, de la que es profundo conocedor.

En la actualidad es uno de los artistas españoles vivos con mayor proyección internacional.

La obra del creador valenciano resulta inmediatamente asociada por el gran público a las producciones del Equipo Crónica, cuya obra,  intentaba dar una respuesta comprometida, bajo una visión pop art, a los problemas vividos por la sociedad española a lo largo del franquismo. El Equipo Crónica nace en el año 1964 y desaparece en 1981, tras la muerte de su compañero.

Desde 1982 Valdés ha realizado exposiciones individuales por todo el mundo.

Valdés juega con los diferentes elementos que forman las obras maestras de la historia cambiando sus registros y sus códigos,  de modo que aparecen diferentes ante nuestros ojos, totalmente reinterpretados y convertidos en algo nuevo. De la pintura se pasa a la escultura, de la escultura a la pintura, de la madera a la arpillera o el bronce, de la superficie plana al trabajo matérico…. Un material substituye a otro, una superficie a otra, un género a otro, asistiendo así a una renovación constante de la forma de mirar. No tan sólo aparecen nuevamente  propuestos autores como Rubens, Rembrandt, Velázquez, Matisse, Picasso o Cezanne, sino que también retoma iconos de la historia  del arte como la Dama de Elche o el Coloso, así como elementos de nuestra vida como una bolsa de un museo, unos zapatos o unas cartas.

Pero podríamos decir que  Velázquez, como referencia, ha sido siempre el campo de prueba más utilizado para las interpretaciones de Valdés.

Cada nueva investigación se ha realizado siempre sobre el barbecho de la figuración velazqueña.

También el artista, ha reinterpretado en diversas piezas , la obra del pintor barroco José Ribera, perteneciente al Siglo de Oro español, por el que tanta fascinación ha sentido. Durante el año 1985 Valdés realizó la serie titulada “Museo del Prado como pretexto”, formada por 16 esculturas que hacían referencia a la historia del arte. Posteriormente retorno a estos “pretextos” a través de la pintura. Así encontramos obras que parten de Ribera pero también de Picasso, Manet o Lichenstein. En Ribera como pretexto se toma el martirio de san Felipe de Ribera, ubicado en el Museo del Prado, aunque tan sólo el gesto del santo, profundamente dramático, nos remite al original. 

Como bien nos dice el catedrático de nuestra universidad y comisario de aquella exposición en el Museo Guggenheim de Bilbao en el 2001 Kosme de Barañano en su texto publicado en el catálogo de la exposición de Valdés:

“La busqueda plástica de Valdés se dirige a la monumentalización del fragmento y a la consideración del detalle como motivo fundamental. En su obra, el detalle se convierte en lo absoluto: el detalle aparece como interpretación y como nueva unidad.”

“Por encima de la figuración o de la abstracción, de las referencias al informalismo o a la estética del pop, lo que determina la obra de Valdés es su estructura compositiva, su sintaxis a la hora de construir imágenes, el enfrentamiento entre color y soporte, entre forma y construcción, entre línea y textura, entre lírica melancólica y atmósfera povera.”.

Todo ello implica la vertebración por procedimientos estrictamente visuales de un sistema de relaciones que solía entenderse en términos ideológicos. En este sentido, el texto del pintor ya fallecido, gran pintor y gran analizador de la siguiente generación Antonio Saura que presenta el catálogo, Cuadros de una exposición (galería de Manolo Valdés) parece bastante aproximativo: el pintor caníbal, término con el que Saura califica a Valdés, “tanto el pasado como el presente, haciéndolos suyos para vertirse a su través”(p.7), lo hace en el marco de las condiciones específicas del icono, eludiendo en el análisis de sus atributos una intencionalidad literaria o psicológica que ya pertenece a la historia”(p.15). Es decir, profundizando en el dominio de su visualidad, de sus componentes visuales, y haciendo de todas estas pinturas-iconos materia prima para una plástica que elimina los rasgos  diferenciales más obvios, aquellos que son consecuencia directa de la intencionalidad literaria o psicológica.

Una de las diferencias entre el Manolo Valdés del Equipo Crónica y la obra de Manolo Valdés actual es el tema de la escultura. Valdés trabaja la materia en la pintura; la materia va convirtiéndose en relieve y , al final la imaginería de Valdés pide llegar a ser escultura.

“En la pintura de Valdés hay una referencia al tacto, la tela habla al tacto del espectador, no sólo en cuanto a escala, como en la obra de Eduardo Chillida, sino que también en cuanto fuente de información, de pliegue sobre la forma compuesta. La textura de las roturas, los rincones, dobleces, la afirmación del soporte muestra una lectura secuencial, no continua, que prima el detalle y que obliga a una mirada tranquila donde la vista se acompaña del tacto.” No sucede lo mismo en su escultura, donde hay rotura pero no relieve sino brillo. Aquí se revela una de las claves de su escultura, que no imita simplemente a la pintura sino que se instala como objeto que habla, no en el fragmento sino en el conjunto.

Desde 1982 Valdés continuó su carrera ,vive en Nueva York, donde ha participado de un enorme éxito hasta la actualidad.

Su última producción es más matérica y tridimensional que la de sus pinturas de su primera época. Así es como al lado de la escultura y la pintura –que dominan su producción- se sitúan también el grabado o el dibujo.

Dentro de su obra pictórica son especialmente atractivos los retratos recientes de mujer.

Los rostros de las pinturas de Valdés se disponen enormes, en telas y arpilleras de más de dos metros. Estas dimensiones permiten al artista distanciarse de la imagen de partida, del mismo modo que el énfasis en el tratamiento de la materia le permitirá separarse de la imagen que hay debajo para comentarla.

Para elaborar retratos como “Lillie VIII” o “Yvette I” (ambas obras del año 2004),  Valdés parte de unos dibujos muy precisos, elaborados sobre papel de seda, papel cuadriculado o plástico transparente. A veces los diferentes bocetos se superponen y como comenta el artista “nacen dibujos, porque es como si la obra que tengo delante, que estoy dibujando, se estuviera moviendo”. A partir de entonces se procede a simplificar al máximo el dibujo de partida, mientras el color es extendido con sus propias manos o con pinceles.

Valdés comentaba en una de sus entrevistas, al hablar sobre su pintura “La materia es la sustancia, pero también el argumento.” El material pictórico es realizado por el artista, según nos explica el mismo, lo realiza con un especie de batidora, que es una de las que allá (en Nueva York) utilizan para hacer pizza, para la masa, una especie de batidora industrial.

Dentro de su obra escultórica hay algunas piezas de especial interés como de las que haré alguna anotación a continuación:

Las famosas “Bibliotecas”  (una serie de Bibliotecas en madera) que realiza Valdés

A mediados de los 90, donde los objetos se convierten en escenografías, los lomos de los libros no tienen la profundidad real de los libros, son como un teatro, una escenografía donde hay un hueco si aparecen dos maderas a modo de dos libros. El artista trabaja estas piezas abiertas como atrapadas en un bastidor; después de sujetarlas con los tacos de madera prepara una pasta de cola y de serrín, y finalmente sella el bloque. Cuando sale mal, no hay posibilidad de despegar sino de tallar de nuevo, de reutilizar el material. Son esculturas impregnadas por la intencionalidad con la que el artista convierte un objeto en una obra de arte.

Su escultura pública comienza en 1999. A su vez se le encarga un gran proyecto, sobre la Dama de Elche para una de las glorietas de la ciudad de Valencia, cuyo primer proyecto en gran escala colocará a principios de 2002 en Park Avenue, en Nueva York y hoy tenemos la suerte de tenerla aquí presente ante la Galia, Campus de Elche de nuestra Universidad.

La Dama del Manzanares, año 2003,ubicada en el Parque Lineal del Manzanares en Madrid, es una pieza significativa dentro de la prolífica escultura monumental  del creador. 

Y un nuevo modelo de Dama compuesta de miles de Damas pequeñas en cerámica azul como los tejados de las iglesias valencianas y alicantinas en la ciudad de Valencia que se puede ver ya pero aun no ha sido inagurada.

Su obra pública presente aquí en nuestra Universidad pero así mismo en Bilbao, Mdrid, Alcobendas, Murcia pero también en Montecarlo, en Dusseldorf, en Hamburgo, en Biarritz, en Venecia, en Arizona..

Exposiciones recientes  como la que tuvo lugar en los magníficos jardines del Palais Royal de Paris o en la Foundation Maegh realizadas por nuestro compañero de Facultad ya citado, el pasado año o la reciente exposición de este mismo verano en el Museo Nacional Reina Sofia de  Madrid, inagurada por los Reyes, consagran al artista como escultor contemporáneo de relevancia mundial.

Se  trataba de 21Meninas en bronce, creadas especialmente para la ocasión, se instalaban en el centro de la ciudad, como si Velázquez y el arte español contemporáneo conquistaran Paris.

Ya Paris había sido un lugar donde Valdés, entonces Equipo Crónica, había triunfado en su juventud más que en España.

Entre ellas se contaban con nueve Reinas Marianas y doce Infantas Margaritas. Después de Paris, la muestra sobre Las Meninas se presento en Zurich y en Oviedo, formando parte de los actos del aniversario de la Fundación Príncipe de Asturias.

Durante mi época de estudiante de Bellas Artes, utilizábamos a “Valdés como pretexto” en nuestra experimentación e inmersión en el mundo de la plástica, Hoy por hoy, nuestros estudiantes, después de volver cada año de ir a ver las nuevas propuestas que ARCO (Feria Internacional de Arte Contemporáneo Español) les ofrece en su cita anual en Madrid en Febrero, se quedan impregnados de esos grandes retratos que realiza el artista y que en las últimas ediciones de dicha Feria de Arte hemos podido contemplar; y, cuando uno vuelve a nuestra Facultad de Bellas Artes de Altea, y se pasa por los talleres de pintura, grabado o escultura es muy probable que se encuentre de nuevo con algún “Valdés como pretexto” intentando aprender al máximo de la obra y la forma de realizar el trabajo del artista.

Para finalizar este breve Laudatio, que apenas recoge el largo recorrido de trabajo y rigor por la obra de Manolo Valdés, me gustaría terminar con una respuesta del atista ante una pregunta que se le realizó en la entrevista concedida por este a la revista española . Pregunta: “¿Y a a quien no le gustaría olvidar?” y Valdés responde: “ Yo no quiero olvidar a nadie. Me gusta sumar, no restar. Lo que me gustaría es poder recuperar a los que ya no tengo en mi memoria. Me molesta mucho cuando la gente dice: este cuadro ya lo he visto, porque yo lo puedo ver muchas veces sin cansarme, incluso todos los días, de la misma manera que uno escucha una composición musical o ve una ópera multitud de veces, creo que terminas amándolo más y entendiéndolo mejor….

Desde la Facultad de Bellas Artes de Altea queremos sumar también, y queremos sumar a artistas como Valdés, ejemplos de buen hacer, de permanente hacer y de triunfo internacional.

Por todo ello y por lo expuesto, solicito se proceda a investir al excelentísimo señor Don Manuel Valdés Blasco del grado de Doctor Honoris Causa por la Universidad Miguel Hernández de Elche.