La empresa Gram Positivo desarrolla una herramienta para optimizar los sistemas de higiene en empresas agroalimentarias

Mejorar la competitividad de empresas agroalimentarias a través de la optimización de los sistemas de higiene. Este es el objetivo de la empresa del Parque Científico de la Universidad Miguel Hernández (UMH) de Elche Gram Positivo. Para lograr su objetivo, esta compañía ha desarrollado una herramienta que permitirá a empresas del sector agroalimentario ser más eficientes a la hora de subsanar los puntos débiles en la higiene y seguridad de sus instalaciones. Tal y como señalan desde el equipo de Gram Positivo, esta herramienta se lanzará en los próximos meses tras la realización de algunos test en empresas reales.

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Con el fin de poder realizar más ensayos antes de lanzar la herramienta al mercado, Gram Positivo está en plena búsqueda de “testers”. La empresa realizará auditorías de higiene gratuitas a empresas voluntarias que quieran colaborar y, de esta forma, las empresas se benefician del sistema de Gram Positivo y la compañía recibe feedback y optimiza la herramienta antes de su puesta en marcha.

La herramienta consiste en una aplicación formada por una serie de algoritmos, capaces de cruzar más de 400 puntos de evaluación. A través de ellos, la propia aplicación realiza un diagnóstico de los puntos débiles de las instalaciones para poder elaborar a posteriori un plan de mejora específico y más eficiente. Es decir, a través de la información recogida previamente en una auditoría, la herramienta de Gram Positivo relaciona todos los datos y variables recolectados a través de algoritmos y emite un informe en el que se muestran qué aspectos deberían mejorarse y cuál es el orden de prioridad de cada uno de ellos, de más grave a más leve.

Según ha señalado el director ejecutivo de Gram Positivo, Florenci Cutrina, “la innovación de esta herramienta reside en que no solo es capaz de detectar fallos y anomalías en la seguridad e higiene de las instalaciones, sino que también puede priorizar los puntos débiles en función del nivel de riesgo que representan para la seguridad alimentaria”. Esta característica permite a la empresa contar con un informe más específico y dar respuestas más eficientes.

De entre las desviaciones más comunes a nivel de higiene que se dan en las instalaciones de industrias agroalimentarias, destacan distintos problemas asociados a los manipuladores o el mantenimiento deficiente de las mismas. Cutrina ha destacado que “la formación de los manipuladores es crítica. Pese a que suelen recibir formación regularmente, ésta suele ser demasiado estandarizada y no se focaliza en las desviaciones recurrentes detectadas en cada instalación”. Otra de las principales debilidades de los sistemas de higiene son los planes de mantenimiento, “algo tan sencillo como una grieta o un goteo recurrente puede convertirse en un foco de listeria, por ejemplo”, añade.

A través de esta herramienta, los planes de actuación en empresas agroalimentarias se dirigirán más a identificar y solventar los problemas reales con la mayor brevedad y eficacia posible. Gracias a ello, se podrán evitar contaminaciones y problemas en los alimentos y mejorar su seguridad y la salud de miles de personas.

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