La UMH lidera un proyecto sobre la restauración de balsas de alpechines abandonadas gracias a un proyecto europeo LIFE+

La Universidad Miguel Hernández (UMH) de Elche y la Generalitat Valenciana lideran un proyecto sobre la restauración de balsas abandonadas de alpechines mediante técnicas biotecnológicas, de bajo coste, basadas en la biodegradación en un entorno de economía circular. Esta iniciativa se enmarca dentro del “ReGrow”, un Proyecto Life+, financiado por la Unión Europea, en el que la UMH participa como experta en compostaje, vermicompostaje, fito-remediación y monitoreo ambiental.

El proyecto, impulsado por el Ayuntamiento de Mora (Toledo), junto con la UMH, la Universidad de Almería, la empresa GESREMAN S.L. y la Asociación Española de Municipios del Olivo (AEMO), persigue el objetivo de restaurar más de 5.000 m2 de balsas abandonadas en Mora, para que sirva como base demostrativa para la transferencia, ya que existen miles de balsas en España, Grecia, Francia y la cuenca mediterránea.

Las prácticas más habituales en los países mediterráneos para gestionar los residuos líquidos, procedentes de la industria olivarera, incluían el uso de balsas de evaporación o el vertido directo al suelo. Muchas de esas balsas han quedado en desuso o abandonadas al cambiar el sistema de producción del aceite. Según el estudio, la restauración de estas balsas es esencial para evitar la contaminación de los suelos y los acuíferos. Además, en estas balsas están presentes compuestos orgánicos recalcitrantes de difícil descomposición, así como algunos contaminantes inorgánicos.

Dentro de las técnicas innovadoras y pioneras para la eliminación de contaminantes orgánicos de tipo fenólico, destaca la fito-remediación. Ésta consiste en un método de descontaminación biológica del suelo contaminado en el que se aprovecha la capacidad de algunas plantas y microorganismos asociados para absorber y bioacumular altas concentraciones de contaminantes y/o convertirlos en especies químicas menos tóxicas. Con todo este desarrollo, los investigadores obtendrán un medio naturalizado y descontaminado que permitirá el desarrollo de nueva vegetación que, además, servirá como fijadora de C atmosférico y generará un balance neto mitigador del cambio climático.

En este sentido, la Generalitat Valenciana colabora en la fase de fito-remediación, que implica la validación de plantas capaces de subsistir en el medio contaminado y favorecer la extracción, inmovilización, degradación y eliminación de estos compuestos contaminantes. Para ello, la Conselleria de Agricultura, Medio Ambiente, Cambio Climático y Desarrollo Rural ha aportado más de 600 ejemplares desde sus viveros de El Palmar y Guardamar. Estas especies son Iris pseudacorus; Sparganium erectum; Scirpus holoschoenus; Scirpus tabernaemontani; Cladium mariscus; Juncus subnodulus; Juncus acutus; Phragmites australis; Chrysopogon zizanioides; Nerium oleander; Typha angustifolia.

 Además, ha facilitado otras 450 especies de restauración no especializadas como adelfa, tetraclinis y lentisco. El responsable del servicio, el  director técnico de los Viveros de Alicante, Felipe Gil, ha explicado que se colabora con la UMH en el desarrollo de diferentes acciones conducentes a favorecer la restauración de entornos degradados en diferentes emplazamientos, de manera experimental y piloto en los  Viveros de Guardamar, Campo de Mirra y de Font Roja. Está previsto realizar experimentos en el próximo otoño en montes de esta provincia, aún por definir, así como la restauración vegetal de taludes, a través de la combinación de especies vegetales y sustratos orgánicos de alta eficacia.

El Proyecto “ReGrow” es un proyecto Life +, financiado por la Unión Europea con 1,5 millones de euros. Entre 2017 y 2021, se centrará en demostrar y difundir estrategias de restauración de balsas abandonadas de alpechines mediante técnicas biotecnológicas de bajo coste, basadas en la biodegradación de un entorno de economía circular.

Solo en Andalucía, más de 2.450 balsas fueron construidas entre 1981-1990 para tratar 2 x 106 t anuales. Desde 1992, estas balsas se fueron abandonando en toda España con las consecuencias asociadas de potenciales impactos ambientales, debidos a su diseño y a su falta de mantenimiento y vigilancia ambiental. Este Proyecto espera contribuir, además, con el desarrollo de soluciones aplicables en el medio rural, ligadas al emprendimiento en las áreas productivas del olivo que preserve el paisaje oleícola español.

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