Muchas zonas óptimas para ubicar parques eólicos marinos son núcleos vitales para la fauna, advierte un estudio en el que colabora la UMH
2 abril 2025
Un modelo predictivo estima que aves y mamíferos marinos se alimentan en los mismos lugares en los que las corrientes de viento son más fuertes y que sus poblaciones podrían verse en riesgo si se instalan ahí parques eólicos.
Ésta es una de las conclusiones de un estudio publicado en la revista Journal of Environmental Management fruto de la colaboración de investigadores de la Universidad Miguel Hernández de Elche (UMH), la Universidad de Murcia, la Universidad Complutense de Madrid y la Universidad de Alicante. El estudio propone crear mapas de riesgo previos a la planificación de las instalaciones de energía eólica para evitar impactos sobre la biodiversidad.
La energía eólica marina está en auge a nivel mundial como parte de la respuesta frente a la crisis climática. Sin embargo, según el nuevo estudio en el que participa el profesor de Ecología de la UMH Juan Manuel Pérez García, para asegurar un desarrollo sostenible, es esencial conocer sus posibles efectos sobre los ecosistemas marinos.
El profesor Pérez García, que ya ha participado en diversos estudios sobre cómo afectan los parques eólicos terrestres a las aves, destaca que “desde la planificación a la puesta en funcionamiento, hay muchos aspectos de los generadores eólicos offshore que afectan a la fauna”. Algunos pueden ser positivos —como la creación espontánea de santuarios, ya que en muchos países se prohíbe la pesca donde hay molinos—, pero también existen efectos negativos, como colisiones, ruidos submarinos o alteración del hábitat.
Uno de los aspectos clave es anticipar si habrá grandes concentraciones de fauna marina en las zonas elegidas para instalar turbinas. “Ya que no se puede monitorizar a todos los animales del mar, tenemos que intentar calcular con modelos matemáticos dónde estarán”, explica Pérez García.
Para ello, el estudio propone usar la estructura de la cadena trófica marina —desde el fitoplancton hasta los depredadores tope— como base para predecir las zonas de alimentación de aves y mamíferos marinos. A partir de esa información, los autores elaboraron mapas globales de riesgo, combinando las áreas con mayor riqueza biológica con los datos de densidad del viento, que indican dónde es más probable instalar parques eólicos.
El modelo reveló una estructura de control trófico “de abajo-arriba”: la riqueza de aves y mamíferos marinos depende de la biomasa disponible en los niveles inferiores de la cadena alimentaria, como el fitoplancton, el zooplancton y los peces. “Curiosamente, no es la diversidad de peces lo que más influye, sino su biomasa: contar con mucha cantidad de alimento importa más que la variedad”, explica Pérez García. Algunas especies se alimentan directamente de plancton, mientras que otras dependen de peces que, a su vez, consumen esos organismos microscópicos. Este patrón permite anticipar dónde se concentran los animales para alimentarse.
Los resultados muestran una amplia superposición entre zonas de alimentación y regiones de alto potencial eólico, especialmente en el hemisferio norte. En contraste, en el hemisferio sur hay menos solapamiento, aunque los autores advierten que esto podría deberse más a la falta de datos que a un menor riesgo real.
“Estos mapas de riesgo son una herramienta clave para anticipar conflictos entre conservación y energía”, subraya Pérez García. “No se trata de frenar la transición energética, sino de hacerla compatible con la biodiversidad”.
El estudio también pone de relieve que muchas zonas con alto riesgo para la fauna marina quedan fuera de las áreas marinas protegidas, lo que limita su capacidad de amortiguar impactos. Por ello, los autores proponen ampliar la cobertura y funcionalidad de estas áreas, incorporar información ecológica en la planificación espacial marina, y establecer “zonas de exclusión” donde la biodiversidad tenga prioridad frente a nuevos desarrollos energéticos.
Para ello, destacan, es imprescindible proporcionar a las administraciones herramientas espaciales robustas, basadas en conocimiento científico independiente y actualizado. “Hace falta saber qué hacen las especies, por dónde se mueven, y dónde están sus recursos”, insisten.
En este punto el seguimiento de aves con dispositivos GPS parece clave. Con estos dispositivos se podría delimitar detalladamente las áreas de mayor riesgo de cruce y evaluar su comportamiento. Por ejemplo, utilizando estas balizas algunos investigadores han comprobado que algunas aves evitan los parques eólicos marinos. El siguiente paso será evaluar si las turbinas afectan a sus patrones de alimentación, tanto en aves como en mamíferos marinos.
El estudio, liderado por la Universidad de Alicante, ha contado con financiación de la Generalitat Valenciana, el Ministerio de Ciencia e Innovación y fondos europeos.
Acceso al artículo: Morant, J., Payo-Payo, A., María-Valera, A., & Pérez-García, J. M. (2025). Potential feeding sites for seabirds and marine mammals reveal large overlap with offshore wind energy development worldwide. Journal of Environmental Management, 373, 123808. https://doi.org/10.1016/j.jenvman.2024.123808
Pie de foto 1: Albatros de pico amarillo del Índico (Thalassarche carteri) frente a la costa de Sudáfrica.
Esta especie se encuentra entre las aves marinas cuyos lugares de alimentación pueden coincidir con zonas de desarrollo de energía eólica marina.
Autor: Juan Manuel Pérez-García
Pie de foto 2: Mapas de riesgo global muestran dónde pueden coincidir la vida marina y la energía eólica marina.
Esta figura muestra zonas del planeta donde el desarrollo previsto de parques eólicos marinos se superpone con posibles áreas de alimentación de aves marinas de distribución restringida (A), mamíferos marinos (B) y ambos grupos combinados (C). Cuanto más brillante es el color, mayor es el riesgo potencial para la fauna —desde el morado oscuro (riesgo bajo) hasta el amarillo intenso (riesgo alto).
Los mapas señalan posibles zonas de conflicto, especialmente en el hemisferio norte, donde la biodiversidad y el potencial eólico suelen coincidir.
Fuente: Morant et al. (2025), Journal of Environmental Management
https://doi.org/10.1016/j.jenvman.2024.123808
Pie de foto 3: La energía eólica marina se está expandiendo rápidamente en todo el mundo como parte de la respuesta a la crisis climática.
Un estudio propone crear mapas de riesgo para identificar el impacto de los parques eólicos marinos sobre la fauna marina.
Autor: Iñigo Zuberogoitia Arroyo
Fuente imágenes: UMH.