La UMH colabora en un estudio que revela el impacto desigual de la carroña en el suelo de los ecosistemas mediterráneos
11 febrero 2026
Un equipo liderado por el Área de Ecología y el Área de Edafología y Química Orgánica de la Universidad Miguel Hernández de Elche (UMH) ha colaborado en el estudio Dime quién muere y te diré cómo cambia el suelo, que revela el impacto desigual de la carroña en el suelo de los ecosistemas mediterráneos. En la investigación, publicada en la revista científica Journal of Animal Ecology y desarrollada en el Parque Regional de Sierra Espuña (Murcia), se ha descubierto que no todos los cadáveres contribuyen de la misma manera a la fertilidad del suelo, ya que la identidad del animal muerto determina la huella química que dejará en la tierra.
En el trabajo colaboran investigadores del Departamento de Ecología de la Universidad de Alicante (UA). Para entender cómo se recicla la materia orgánica en el entorno del Parque Regional de Sierra Espuña, el equipo de investigación monitorizó carroñas de dos especies muy diferentes: 20 zorros rojos (mesocarnívoros) y 19 arruís (grandes herbívoros). Mediante el uso de cámaras de fototrampeo y análisis de laboratorio, han comparado cómo respondían, tanto los animales carroñeros como las propiedades del suelo (pH, nutrientes, actividad microbiana) ante estos dos tipos de aportes de materia orgánica.
Según ha explicado el investigador predoctoral y autor principal del estudio Adrián Colino, «a priori, estas muertes podrían parecer ecológicamente equivalentes. Los restos de animales suponen un pulso de materia orgánica y nutrientes que desencadena grandes cambios en las propiedades del suelo”. La presencia de carroña en el suelo disparó la actividad microbiana y la concentración de fósforo en el suelo, un elemento limitante para el desarrollo de la vegetación. “Sin embargo, descubrimos que quién muere importa. Las carroñas de carnívoros y herbívoros cuentan historias muy diferentes», ha señalado
Uno de los hallazgos más sorprendentes contradice la intuición: aunque los arruís son mucho más grandes y aportan más biomasa, su efecto sobre la bioquímica del suelo es más efímero. El motivo tiene mucho que ver con los carroñeros, los animales que consumen estos cadáveres. Estudios previos del grupo de trabajo han observado que los carroñeros muestran preferencia por el consumo de carroñas de herbívoros frente a carnívoros. Este patrón de consumo tiene un efecto importante en el tiempo que permanecen las carroñas en el medio. Los grandes herbívoros son consumidos con rapidez, agotando el recurso en poco tiempo. Por el contrario, las carroñas de zorro, aunque de menor tamaño, son consumidas más lentamente y persisten más tiempo en el medio, alargando la interacción entre la carroña y el suelo.
El estudio, también, destaca el papel crucial de la comunidad de animales vivos que se alimenta de estos restos. Los resultados de la investigación señalan a los carroñeros como reguladores, generalmente ignorados, de procesos geológicos. Los carnívoros ejercen una influencia desproporcionada sobre el ecosistema, incluso bajo tierra y tras su muerte.
El trabajo ha sido parcialmente financiado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades MICIU/AEI/10.13039/501100011033 y ERDF a través de las ayudas CGL2017-89905-R, PID-2021-128952NB-I00, PID2023-14637NB-I00, RYC2019-027216-I y CNS2023-144791. Los coautores de estos trabajos han sido financiados por la Generalitat Valenciana y el Fondo Social Europeo Plus (ESF+), a través de las ayudas CIACIF/2023/324, APOSTD/2019/016, 2024-UNIVERS-12850 y por la Junta de Andalucía a través de la ayuda PREDOC_00262.
Acceso al artículo: Colino-Barea, A., García-Orenes, F., Morales-Reyes, Z., Gonzálvez, M., Martínez-Carrasco, C., Moleón, M., Redondo-Gómez, D., Marks, E. A. N., García-Carmona, M., Arcenegui, V., Huerta del Bosque, J. C., Orihuela-Torres, A., Soliveres, S., Albolafio, S., Sebastián-González, E., Sánchez-Zapata, J. A. (2026). Herbivore and mesocarnivore carcasses trigger divergent short-term changes in soil properties. Journal of Animal Ecology, 95(1). https://doi.org/10.1111/1365-2656.70214
