El proyecto CAIR presenta los resultados de los sociogramas ante los Consejos Básicos de Salud
12 marzo 2026
El idioma, la falta de sensibilidad hacia ritos culturales y la escasez de recursos para la diversidad funcional son algunas de las barreras con las que se encuentran determinadas personas en relación al acceso a la salud. Esta es una de las primeras conclusiones extraídas del proyecto CAIR, que lidera la profesora de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad Miguel Hernández de Elche (UMH) Lucy Anne Paker. Los resultados generales de una parte de esta investigación cualitativa sobre el bienestar en el barrio de Carrús se han presentado en las I Jornadas de los Consejos Básicos de Salud (CBS) de Elche.
El proyecto CAIR emplea la ciencia ciudadana para mapear los activos de salud en Carrús a través de sesiones participativas con sanitarios, técnicos locales, entidades sociales y el vecindario. En concreto, entre las conclusiones principales extraídas de los sociogramas elaborados con la comunidad destacan la desconexión del tejido social, ya que se detecta una debilidad en el asociacionismo y una falta de red entre las propias entidades. Esta ‘desconexión’ provoca que gran parte de la población desconozca los recursos y ayudas que ya existen en su entorno. Asimismo, el equipo investigador ha detectado barreras de acceso a la salud como el idioma, la falta de sensibilidad hacia ritos culturales y la escasez de recursos para la diversidad funcional. Asimismo, se infrautilizan figuras esenciales como las mediadoras culturales y referentes de la comunidad gitana, que son de un gran impacto positivo, pero su eficacia se ve limitada por la falta de una relación formal y fluida con el Ayuntamiento o los centros de salud.
Otra de las conclusiones es la brecha institucional. El diagnóstico revela una ‘desconexión intersectorial’. Según señalan en las conclusiones, existe una falta de coordinación real entre instituciones (Ayuntamiento, Mesas Intersectoriales y Consejos de Salud), lo que dificulta una respuesta integral a las necesidades del barrio. También, se detectan diferencias generacionales y nuevos actores, ya que las personas mayores identifican el ocio y los centros sociales como sus principales motores de salud; mientras que entre el público joven las redes sociales emergen como un actor de gran poder pero de influencia ambivalente (no siempre saludable). Asimismo, se confirma la ausencia de vínculos intergeneracionales, perdiéndose oportunidades de apoyo mutuo entre jóvenes y mayores. Por otro lado, el equipo investigador concluye que el entorno educativo (colegios e institutos) y los grupos deportivos se consolidan como actores fundamentales para la promoción del bienestar en la zona.
Como miembro activo del Consejo de Salud de Carrús y de San Fermín, el proyecto CAIR invitó a participar en los sociogramas a diversos miembros y organizaciones con el fin de involucrar a los actores más relevantes en la comunidad. Las Jornadas de los CBS han servido no solo para compartir resultados, sino para participar de conclusiones que en las siguientes etapas serán clave para la cocreación de iniciativas comunitarias para mejorar el bienestar del barrio.
Más que un gráfico estático, en el proyecto CAIR el sociograma actúa como un ‘mapa vivo’ que visualiza el tejido real de relaciones, identificando tanto los puntos de unión como las redes de apoyo natural. Esta radiografía humana permite detectar oportunidades de colaboración y brechas críticas, proporcionando la base necesaria para intervenir de forma precisa en la realidad social del barrio.
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