La profesora María Antonia Parra propone un modelo de cuidados centrado en la díada entre persona cuidadora y cuidada

Noticia

27 octubre 2026

El cuidado informal, asumido habitualmente por familiares y personas cercanas, constituye un pilar fundamental de la atención a las personas mayores y a quienes se encuentran en situación de dependencia. Sin embargo, las exigencias físicas, emocionales y sociales asociadas a esta realidad pueden prolongarse durante años y afectar a la salud psicofísica y al bienestar psicosocial de quienes cuidan. En este sentido, la profesora del Departamento de Psicología de la Salud de la Universidad Miguel Hernández de Elche (UMH) María Antonia Parra propone un nuevo modelo de cuidados, centrados principalmente en las necesidades de la persona cuidadora o de la persona cuidada por separado referidos a sobrecarga de las tareas de cuidado.

La investigación, titulada Hacia un nuevo modelo de cuidados: resiliencia y fortalezas en la díada persona cuidadora – persona cuidada, con atención a la mujer cuidadora, persigue el objetivo de abordar ambas realidades de manera conjunta, centradas en el fortalecimiento de recursos personales. Desde esta perspectiva, el bienestar, la satisfacción y la calidad de vida de quienes participan en la relación de cuidados están vinculados, por lo que resulta fundamental atender tanto las necesidades de la persona en situación de dependencia como en las de quien asume su cuidado. La profesora de la UMH Parra ha presentado esta investigación en el XVIII Congreso Lares Comprometidos con el Cuidado, celebrado en Girona.

Esta realidad afecta especialmente a las mujeres, que asumen con frecuencia una parte importante de las tareas de cuidado no remunerado. Madres, hijas, parejas y otros familiares pueden reorganizar su vida personal, familiar y laboral para atender las necesidades de sus seres queridos, con posibles consecuencias sobre su autonomía, sus relaciones sociales y sus oportunidades de desarrollo personal y profesional. Ante esta situación, la propuesta de María Antonia Parra Rizo, desde el Departamento de Psicología de la Salud de la UMH, plantea la necesidad de ampliar la mirada sobre los cuidados. Reducir la sobrecarga y el estrés es esencial, pero también es necesario identificar y fortalecer los recursos psicológicos, sociales y físicos que ayudan a afrontar las dificultades y a mantener una mejor calidad de vida de quienes cuidan.

La investigación parte de una idea fundamental: cuidar también implica cuidar a quien cuida. Por ello, atender las necesidades de las personas en situación de dependencia requiere considerar las circunstancias de quienes las acompañan, sus fortalezas personales y las redes de apoyo de las que disponen. El eje de la propuesta es la díada formada por la persona cuidadora y la persona cuidada, entendida como una unidad de intervención. Las emociones, la comunicación, las experiencias cotidianas y las estrategias de afrontamiento de ambas personas pueden influirse mutuamente. Por este motivo, abordar sus necesidades de manera conjunta permite comprender mejor la complejidad de la relación de cuidados.

Este enfoque no pretende restar importancia a la atención individual, sino complementarla y que se tengan en cuenta las necesidades, los recursos y las circunstancias de ambas partes. La finalidad es favorecer relaciones de cuidado más saludables, en las que se preserven la dignidad, la autonomía y el bienestar de las personas implicadas. Desde la Psicología de la Salud, el modelo propuesto por la profesora de la UMH incorpora variables que pueden contribuir a una mejor adaptación a las exigencias del cuidado como, por ejemplo, la resiliencia, las fortalezas personales, la regulación emocional, el optimismo, la esperanza, gestión de la culpa y el sentido de propósito, junto con el apoyo social y las estrategias de afrontamiento.

En este sentido, las redes de apoyo pueden desempeñar un papel relevante para prevenir el aislamiento, facilitar el reparto de responsabilidades y favorecer el bienestar de las personas cuidadoras. Asimismo, la propuesta contempla aspectos relacionados con la salud psicofísica como la movilidad y la prevención de molestias y dolores musculoesqueléticos derivados de las tareas de cuidado. Esta combinación de recursos psicológicos, físicos y sociales permite abordar el cuidado desde una perspectiva amplia, que no se limita a reducir el malestar, sino que busca favorecer el bienestar y la satisfacción con la propia vida.

La atención a las mujeres cuidadoras constituye uno de los elementos centrales de la investigación. Las responsabilidades prolongadas de cuidado pueden limitar el tiempo disponible para el autocuidado, dificultar la conciliación y reducir las oportunidades de mantener relaciones sociales y actividades personales. Cuando estas circunstancias se mantienen en el tiempo, pueden repercutir tanto en la salud física como en el equilibrio emocional y psicosocial.

Frente a esta realidad, la propuesta de María Antonia Parra Rizo del Departamento de Psicología de la Salud de la UMH, apuesta por reconocer las capacidades y fortalezas de las mujeres cuidadoras sin trasladarles toda la responsabilidad de afrontar las dificultades. La investigación, también, invita a considerar la relación entre dependencia, bienestar y calidad de vida desde una perspectiva más amplia. La persona cuidada necesita una atención adecuada, pero la sostenibilidad de esa atención depende, en parte, de que quien cuida disponga de recursos y condiciones que le permitan desarrollar su labor sin comprometer de forma continuada su propia salud.