Expertos de centros de referencia internacional, entre ellos la UMH, analizan los retos de las neuroprótesis para recuperar visión y tacto
9 septiembre 2026
La restauración de las funciones sensoriales perdidas a causa de lesiones o enfermedades del sistema nervioso es uno de los mayores desafíos de la medicina moderna. Un equipo internacional de investigadores, en el que participa la Universidad Miguel Hernández de Elche (UMH), ha publicado en la revista científica Nature Reviews Bioengineering un exhaustivo trabajo que redefine el mapa de ruta tecnológico y clínico para devolver la vista y el tacto a través de la estimulación directa del cerebro.
Generar puntos de luz en el campo visual de una persona ciega o sensaciones de tacto mediante la estimulación directa del cerebro ya es posible. Sin embargo, convertir esas percepciones artificiales en información realmente útil para la vida cotidiana sigue siendo uno de los principales retos de las neuroprótesis sensoriales. Un equipo internacional de investigadores, con la participación del profesor del Instituto de Bioingeniería de la Universidad Miguel Hernández de Elche (UMH) Eduardo Fernández, ha publicado un estudio que ha sido destacado en la portada de la revista científica Nature analiza los avances y las limitaciones de las prótesis corticales destinadas a recuperar la visión y el tacto en personas con ceguera o lesión medular.
Estas prótesis sensoriales corticales se dirigen a las dos regiones del cerebro donde se procesa la información visual y táctil: la corteza visual primaria (V1) y la corteza somatosensorial primaria (S1). Los ensayos realizados en personas voluntarias han demostrado que la estimulación eléctrica de estas áreas mediante microelectrodos implantados en el cerebro es capaz de provocar fosfenos —puntos o formas luminosas— y sensaciones táctiles localizadas. Sin embargo, reproducir percepciones complejas, estables y naturales continúa siendo difícil, debido tanto a la complejidad del cerebro como a las limitaciones de los electrodos y a su estabilidad en el tiempo.
La tecnología clave en este campo es la estimulación intracortical, es decir, mediante microelectrodos implantados dentro del propio tejido cerebral, destaca el profesor de la UMH Eduardo Fernández: “Al estimular de manera coordinada múltiples microelectrodos, no solo logramos que una persona ciega distinga contornos o formas, sino que también es posible avanzar hacia la restitución de la sensación del tacto. En ambos casos se trata de estimular una parte del cerebro que se encarga de procesar una determinada modalidad sensorial, pero la base y los retos son similares”.
Los autores plantean que el objetivo inmediato no tiene por qué ser reproducir exactamente un sentido natural. Como ejemplo, recuerdan el caso de los implantes cocleares, que convierten el sonido en señales eléctricas y estimulan directamente el nervio auditivo. La información que llega al cerebro es mucho más simple que en la audición natural, pero este aprende a interpretarla hasta convertirla en una experiencia funcional. “Una neuroprótesis puede resultar funcional si proporciona información artificial que el cerebro sea capaz de aprender a interpretar y utilizar, por ejemplo, para localizar objetos, desplazarse o controlar mejor una extremidad robótica”, explica Eduardo Fernández. El experto concluye que su éxito debería evaluarse también por su usabilidad, su capacidad de aprendizaje y su utilidad para las personas. Devolver la percepción sensorial natural sería, según los investigadores, el objetivo a largo plazo.
El estudio identifica 12 grupos de investigación a nivel mundial que han realizado ensayos en humanos con prótesis corticales visuales o somatosensoriales, con sólo 35 participantes en 58 años. “La cifra refleja hasta qué punto estas tecnologías siguen en una fase experimental y por tanto la evidencia disponible en personas es todavía limitada”, puntualiza Fernández Jover. La UMH forma parte de ese reducido grupo internacional con cinco ensayos en voluntarios a los que se han implantado matrices de microelectrodos capaces de estimular y registrar la actividad de la corteza visual.
El trabajo subraya que el siguiente paso crucial para la transferencia clínica y comercial de estos sistemas pasa por el desarrollo de interfaces más estables y flexibles, nuevas estrategias de estimulación, la combinación de distintas modalidades sensoriales y nuevos sistemas capaces de adaptarse a cada usuario. Los investigadores también consideran que hay que aprovechar la capacidad del propio cerebro para aprender a interpretar nuevas señales y que esta será una de las claves de las próximas generaciones de neuroprótesis.
El estudio ayuda a sentar las bases clínicas para la próxima generación de neuroprótesis sensoriales y cuenta con una codirección internacional: el Dr. Eduardo Fernández, catedrático y director del Instituto de Bioingeniería de la UMH, ha liderado la parte relacionada con la restauración visual, mientras que el Dr. Giacomo Valle, de la Universidad Tecnológica de Chalmers (Suecia), se ha encargado de la parte referente al tacto. Asimismo, han participado investigadores de centros líderes en la investigación de neuroprótesis sensoriales de Estados Unidos y Países Bajos.
Referencia: Valle, G., Oswalt, D., Gaunt, R. A., Roelfsema, P., Greenspon, C. M., & Fernandez, E. (2026). Restoring vision and touch with cortical microstimulation. Nature Reviews Bioengineering, 1-20. https://www.nature.com/articles/s44222-026-00449-z
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