Entrenar el tronco con juegos es una alternativa eficaz, menos aburrida y que favorece la práctica futura

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13 octubre 2026

Juegos motores tradicionales como la carretilla, el hula-hoop o el tentetieso pueden activar la musculatura del tronco tanto o más que ejercicios convencionales como los abdominales clásicos (encorvamientos o crunches) o la plancha lateral. Esta es una de las conclusiones de un estudio realizado en el Instituto Universitario de Investigación Centro de Investigación del Deporte (CID) de la Universidad Miguel Hernández de Elche (UMH),  publicado en la revista Psychology of Sport and Exercise. Además, una intervención de seis semanas con 76 adolescentes de un instituto de Educación Secundaria mostró que los juegos resultaban una opción más atractiva y aumentaban la intención de volver a practicarlos.

El entrenamiento de la musculatura del tronco, conocido popularmente como entrenamiento del core o core-training, forma parte habitual de los programas de ejercicio físico dirigidos tanto a mejorar el rendimiento deportivo como a promover la salud y prevenir o rehabilitar lesiones, especialmente aquellas relacionadas con el dolor lumbar. En la adolescencia, este entrenamiento resulta clave para el control postural y la condición física general. Sin embargo, los ejercicios convencionales pueden resultar repetitivos y reducir el interés por su práctica, especialmente cuando se incorporan de forma habitual a las clases de Educación Física. En este contexto, resulta especialmente importante plantear actividades que, además de ser eficaces, generen menos aburrimiento y favorezcan la intención de seguir practicándolas en el futuro.

“Queríamos comprobar si algunos juegos que implican de manera natural la musculatura del tronco podían proporcionar un estímulo comparable al de los ejercicios que se utilizan habitualmente para entrenarla, pero con una experiencia diferente para quien los practica”, explica el catedrático del Departamento de Ciencias del Deporte de la UMH Francisco José Vera García, primer autor del estudio.

Para analizar tanto la activación muscular como la experiencia de practicar estas actividades, el trabajo combinó dos estudios. En el primero, 20 adultos jóvenes realizaron dos ejercicios convencionales de tronco (el crunch y la plancha lateral) y cuatro juegos motores (la carretilla, el hula-hoop, el tentetieso y la pelea de gallinas). Los investigadores midieron la activación de distintos músculos del tronco mediante electromiografía de superficie, una técnica que utiliza electrodos colocados sobre la piel para registrar la actividad eléctrica que generan los músculos al contraerse durante el movimiento.

Los resultados muestran que los juegos produjeron niveles de activación similares o superiores a los ejercicios convencionales, especialmente en los músculos oblicuos, situados en la pared anterolateral del abdomen y que participan en la flexión, inclinación lateral y rotación del tronco. ‘La carretilla’ fue una de las actividades que más exigencia planteó al conjunto de la musculatura abdominal de la persona que hacía de ‘carretilla’ (persona que avanzaba con las manos mientras su pareja le sostenía las piernas). La ‘pelea de gallinas’ (juego de empuje lateral por parejas) destacó por la activación de los oblicuos, mientras que el ‘hula-hoop’ produjo una activación más moderada pero más homogénea en toda la musculatura del tronco. “Ya habíamos visto estos mismos resultados en otros estudios preliminares”, explica el investigador, “y ahora hemos podido confirmarlos en un grupo mayor de participantes”.

Sin embargo, evaluar biomecánicamente un juego plantea desafíos metodológicos: “Los movimientos en el juego real son muy variables e impredecibles. Para medirlos con precisión, seleccionamos acciones representativas y las estandarizamos en el laboratorio”, señala Vera García, también investigador del Instituto de Investigación Sanitaria y Biomédica de Alicante (ISABIAL). “Aunque esto limita los movimientos más intensos o veloces del juego real, nos permite analizar de forma fiable la demanda muscular característica de cada tarea”. Esta estandarización explica por qué actividades como el tentetieso mostraron una activación relativamente baja en el laboratorio, al restringirse parte de los movimientos habituales. En definitiva, los autores subrayan que no todos los juegos ejercitan el tronco de la misma manera y deben seleccionarse según los objetivos del entrenamiento.

En el segundo estudio, 76 adolescentes fueron repartidos en tres grupos: un grupo realizó un programa de tronco basado en la práctica de juegos tradicionales, otro un programa basado en ejercicios convencionales, y un tercer grupo actuó como control sin realizar ninguna de estas actividades. El objetivo fue comparar la experiencia de realizar durante seis semanas ambos tipos de intervención. Mediante cuestionarios estandarizados, los investigadores evaluaron el aburrimiento, el disfrute y la intención de practicar de nuevo estas actividades.

Los adolescentes que entrenaron mediante juegos declararon menos aburrimiento y una mayor intención de volver a practicarlos que quienes realizaron los ejercicios convencionales. El profesor Vera García, director del Grupo de Investigación en Biomecánica para la Salud y el Rendimiento Deportivo del CID en la UMH, señala que esto no significa que los juegos deban sustituir siempre a los ejercicios de tronco convencionales, sino que amplían las posibilidades disponibles. “Según la ocasión, podemos seleccionar actividades que produzcan una demanda muscular adecuada y que, al mismo tiempo, resulten más atractivas para determinados grupos”, concluye el investigador.

Para los autores, el disfrute es especialmente importante cuando el objetivo es favorecer la adherencia a la práctica de ejercicio físico. “Un ejercicio puede estar perfectamente diseñado desde el punto de vista fisiológico y biomecánico, pero su efecto será limitado si las personas se aburren y dejan de practicarlo”, explica el catedrático del Departamento de Ciencias del Deporte de la UMH Eduardo Cervelló, miembro del Grupo de Investigación en Comportamiento Motor del CID en la UMH. “Incorporar el juego puede ayudarnos a combinar eficacia y motivación, especialmente en contextos educativos”, concluye el experto. El siguiente paso será comprobar hasta qué punto esa mayor intención de seguir practicando se traduce realmente en una mayor adherencia a largo plazo.

Además de Vera-Garcia y Cervelló, firman el trabajo los investigadores del CID UMH José Luis López Elvira y Amaya Prat Luri; la profesora de Educación Física del IES Mar Menor de San Javier (Murcia), Belén Flores Parodi; y el investigador de la Universidad de Murcia José Ignacio Alonso Roque.

El trabajo ha contado con financiación pública del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades y de la Agencia Estatal de Investigación, así como del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) de la Unión Europea.

Referencia: Vera-Garcia, F. J., Elvira, J. L. L., Prat-Luri, A., Flores-Parodi, B., Alonso-Roque, J. I., & Cervelló, E. M. (2026). When core training meets play: Comparing trunk muscle activation and motivation across conventional exercises and games-based approaches. Psychology of Sport and Exercise, 86, 103199. https://doi.org/10.1016/j.psychsport.2026.103199