El entrenamiento con arrastre de trineo mejora el rendimiento de velocistas en los primeros metros de carrera

El profesor del Grupo de investigación en comportamiento motor (GICOM) de la Universidad Miguel Hernández (UMH) de Elche José Luis López Elvira ha codirigido la tesis doctoral ‘Adaptaciones cinemáticas, cinéticas y antropométricas tras un entrenamiento de corta duración con arrastres de trineo en atletas’, del doctorando Pedro Emilio Alcaraz Ramón. Según este estudio, a diferencia de lo que se cree comúnmente, el entrenamiento con trineos no provoca alteraciones negativas en la técnica de carrera y es eficaz cuando se pretende mejorar el rendimiento en los primeros metros de la carrera y para incrementar la amplitud de zancada. Por otra parte, el entrenamiento tradicional de velocidad es más apropiado para mejorar la máxima velocidad y reducir los tiempos de contacto.

Desde hace años se utilizan entrenamientos con distintos tipos de arrastre en deportes en los que la velocidad y aceleración del deportista juega un papel importante. Sin embargo, hasta el momento no se conocían estudios científicos que hayan determinado el efecto que tienen estos métodos sobre el rendimiento y la técnica de carrera.

El trabajo de la UMH pretendía conocer los efectos que produce un entrenamiento aplicando arrastres de trineo en atletas velocistas, para observar si tiene ventajas sobre un entrenamiento tradicional de velocidad.

Se hicieron dos grupos que realizaron el mismo entrenamiento, excepto uno de ellos que incluía los arrastres de trineo. Se analizaron los cambios producidos tras el entrenamiento sobre la técnica de carrera, la velocidad de desplazamiento, y distintas manifestaciones de la fuerza de las extremidades inferiores.

En este estudio han participado de forma voluntaria 22 atletas nacionales (8 mujeres y 14 hombres) divididos en dos grupos. Los investigadores de la UMH realizaron un diseño cuasi experimental intra e inter sujetos con pre y post test. Las variables objeto de estudio fueron de carácter cinemático, cinético, músculo-articular y antropométrico. Los sujetos realizaron una fase inicial de tres semanas de familiarización, integradas por dos sesiones de entrenamiento de musculación, combinado con otras dos sesiones de entrenamiento de velocidad y saltos. Tras esta fase, y después de dividir aleatoriamente la muestra en dos grupos denominados grupo experimental (GE) y grupo control (GC), dependiendo del tipo de entrenamiento realizado, se realizó una segunda fase de cuatro semanas de entrenamiento diferenciado. En esta segunda fase, los grupos realizaron dos sesiones semanales de velocidad y saltos, una sesión de regeneración y dos sesiones de musculación con altas cargas, la única diferencia en el entrenamiento fue que el GE realizaba las series de velocidad arrastrando un trineo que producía el 7.5% de pérdida de la máxima velocidad.

Según las conclusiones de este estudio, el entrenamiento resistido a corto plazo en atletas entrenados produce adaptaciones cinemáticas y cinéticas similares a las del GC. Sin embargo, el reflejo a corto plazo en el rendimiento es diferente. El GE lo mejora en la fase de transición, mientras que el GC lo mejora en la fase de máxima velocidad. Estas mejoras se producen por un aumento de la amplitud de zancada en el GE, un descenso de los tiempos de contacto y un aumento de la rigidez vertical en el GC.

Elche, 2 de marzo de 2009

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