La calidad del aire en Elche disminuye en los meses de invierno, según un estudio de la UMH
22 julio 2026
Aunque el aire de Elche no es peligroso para la población general, vigilar su calidad mediante distintas herramientas es fundamental para identificar fuentes potenciales de riesgo. Tras un año de toma de muestras, un estudio de la Universidad Miguel Hernández (UMH) ha revelado un aumento de partículas contaminantes en invierno. La investigación demuestra cómo factores como el tráfico y las quemas de biomasa incrementan la presencia de los contaminantescon más potencial para influir en la salud de las personas.
La calidad del aire se vigila con herramientas científicas para identificar fuentes potenciales de toxicidad y medir las concentraciones de elementos contaminantes. El Laboratorio de Contaminación Atmosférica (LCA) de la UMH ha publicado un estudio en la revista científica Atmospheric Enviroment en el que se analizan las partículas presentes en el aire de Elche. En concreto, en una zona céntrica de la ciudad, cerca del tráfico rodado y con escasa ventilación, para comparar si la calidad del aire varía según la época del año.
Para obtener estos resultados, se toman muestras de partículas microscópicas presentes en el aire y se analiza su composición química, ya que el material particulado atmosférico (PM) está formado por una mezcla compleja de partículas de distintos tamaños y composición. El equipo de la UMH ha muestreado dos fracciones de tamaño de partícula: PM10, que engloba las partículas con un tamaño igual o inferior a 10 micras, y PM1, formada por aquellas partículas con tamaños de 1 micra o menos. “Estas últimas son las más preocupantes”, indica el investigador de la UMH Eduardo Yubero, líder del estudio. “Por su pequeño tamaño, pueden penetrar más profundamente en el sistema respiratorio y, además, suelen transportar una mayor proporción de compuestos capaces de provocar inflamación y estrés oxidativo en las células”, aclara el experto.
Además de determinar la concentración de las dos fracciones presentes en el aire de Elche, se ha medido también su potencial oxidativo. “Este factor no se incluye en muchos indicadores de calidad del aire, pero es importante”, explica Yubero. El potencial oxidativo define cómo de potencialmente tóxicas para la salud son las partículas del aire, porque determina su capacidad para entrar en contacto con las células y generar estrés oxidativo, un proceso que puede causar inflamación.
Para medirlo en el laboratorio, se utiliza el ensayo de ditiotreitol (DTT), un compuesto químico que imita la acción de los antioxidantes naturales de las células. Si la muestra de partículas atmosféricas oxida rápidamente el DTT, significa que tiene el potencial de agotar las defensas naturales del organismo.
Así, al recoger muestras de material particulado atmosférico (PM) durante todo un año, el laboratorio LCA ha podido determinar que, en invierno, la toxicidad potencial en este punto de la ciudad se duplica respecto al verano.
“En invierno, las partículas en suspensión muestran un mayor potencial oxidativo, lo que sugiere que pueden ser más perjudiciales para la salud. Este aumento está relacionado con el tráfico concentrado en calles estrechas y con las quemas agrícolas en las zonas periféricas”, aclara la investigadora de la UMH Marina Alfosea Simón, primera firmante del estudio.
La toxicidad depende, sobre todo, de la composición química de las partículas presentes en el aire, que no es la misma en invierno que en verano debido a los cambios en las fuentes de emisión y las condiciones meteorológicas. “En invierno, las partículas contienen una mayor proporción de compuestos orgánicos. Algunos de estos compuestos pueden causar estrés oxidativo en las células y aumentar los posibles efectos negativos sobre la salud”, explica la investigadora.
Alfosea apunta que el incremento de partículas potencialmente peligrosas que se da en invierno en la ciudad de Elche no es casual. Se debe a la quema de biomasa, que incluye tanto el uso de chimeneas de leña para calefacción doméstica como las quemas de restos de poda en el campo de Elche. Estas actividades liberan partículas PM1 muy activas. A esto se suma el tráfico rodado en las calles estrechas del centro. “Hay que recordar que no solo contamina el humo del escape, sino también las llamadas emisiones ‘no de escape’: el polvillo metálico que se desprende por el desgaste de los frenos o los neumáticos”, recuerda la investigadora de la UMH y firmante del estudio Nuria Galindo. Estos metales son altamente reactivos y elevan la capacidad oxidativa del aire que respiramos a pie de calle.
Además, en invierno, las capas de aire frío quedan atrapadas cerca del suelo por una capa de aire más cálido en altura. Esto impide la dispersión vertical de los contaminantes y todas esas partículas del tráfico, las chimeneas y las quemas se concentran más. “De todos modos, a pesar del incremento en los meses fríos, los niveles absolutos de contaminación se mantienen siempre dentro de los límites seguros; el aire no es peligroso para la salud de la población”, subraya la experta.
Este trabajo se ha desarrollado en el marco del proyecto CAMBIO (ref. TED2021-131336B-I00), financiado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades (MICIU), la Agencia Estatal de Investigación (AEI) y el programa NextGenerationEU de la Unión Europea, a través del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR). Asimismo, la investigación ha contado con el apoyo de la Generalitat Valenciana mediante el proyecto CIAICO/2021/280, y el impulso del proyecto TOXICAR (ref. PID2023-149608OB-I00), cofinanciado por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) de la Unión Europea y la AEI.
Alfosea-Simón, M., Galindo, N., Gómez-Sánchez, N., Gil-Moltó, J., Clemente, Á., Nicolás, J. F., Crespo, J., & Yubero, E. (2026). Size distribution of dithiothreitol oxidative potential of atmospheric aerosols at an urban site. Atmospheric Environment, 367, Artículo 121756. https://doi.org/10.1016/j.atmosenv.2025.121756