Un estudio del Instituto de Neurociencias identifica un mecanismo clave del dolor crónico causado por lesiones nerviosas
24 julio 2026
El dolor provocado por la presión o el simple contacto es uno de los síntomas más frecuentes entre las personas que sufren dolor crónico, pero los mecanismos biológicos que lo desencadenan siguen siendo poco conocidos. En este sentido, un estudio desarrollado por el laboratorio Transducción Sensorial y Nocicepción del Instituto de Neurociencias (IN), centro mixto de la Universidad Miguel Hernández de Elche (UMH) y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), ha logrado esclarecer uno de los procesos que demuestra que Piezo2, una proteína presente en las neuronas sensoriales, desempeña un papel fundamental en la hipersensibilidad mecánica asociada al dolor neuropático.
El trabajo, publicado en la revista PAIN, se ha centrado en un grupo específico de neuronas sensoriales del sistema nervioso periférico, conocidas como nociceptores MrgprD. Estas neuronas expresan niveles elevados de Piezo2, un sensor mecánico que permite detectar estímulos físicos como la presión. Esta proteína pertenece a una familia de canales iónicos implicados en el sentido del tacto, cuyo descubrimiento fue reconocido con el Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 2021 para los investigadores David Julius y Ardem Patapoutian.
Según explica la investigadora que ha liderado el estudio Ana Gomis, “el dolor mecánico es uno de los síntomas más incapacitantes en muchos pacientes con dolor crónico, pero todavía conocemos poco sobre cómo se origina a nivel molecular. Nuestros resultados muestran que Piezo2 es un elemento clave para que determinadas neuronas sensoriales desarrollen esa respuesta exagerada al dolor tras una lesión nerviosa”.
El dolor neuropático afecta a millones de personas y suele manifestarse como una respuesta exagerada al contacto o a estímulos mecánicos cotidianos. En este contexto, los autores destacan que este hallazgo podría contribuir al desarrollo de nuevas terapias frente a este tipo de dolor, que en muchos casos responde mal a los tratamientos actuales. Además, dado que las neuronas estudiadas se encuentran en las capas más externas de la piel, Piezo2 podría convertirse en una diana especialmente accesible para futuros tratamientos locales. Gomis apunta a que, “aunque todavía queda mucho trabajo por hacer, nuestros resultados identifican a Piezo2 como una posible diana terapéutica para reducir el dolor mecánico crónico”.
Este estudio ha sido posible gracias a la financiación del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, la Agencia Estatal de Investigación (AEI), el programa PROMETEO de la Generalitat Valenciana, el Programa Severo Ochoa para Centros de Excelencia, el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER); Una manera de hacer Europa" y el International Center for Aging Research (ICAR).
Ver vídeo: https://youtu.be/y_pp9ja60UQ
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