Nuevos bioestimulantes mejoran el cultivo de maíz y tomate frente a la sequía y la salinidad, según estudios de la UMH y Atlántica Agrícola

Noticia

12 mayo 2026

El cambio climático está agravando las sequías y la salinización de los suelos agrícolas, dos fenómenos que amenazan los cultivos estratégicos para la alimentación mundial. En este contexto, personal investigador del Instituto de Bioingeniería de la Universidad Miguel Hernández de Elche (UMH), en colaboración con la empresa Atlántica Agrícola S.A., ha desarrollado nuevas formulaciones de bioestimulantes capaces de mejorar el crecimiento y la resistencia del maíz y del tomate en condiciones de estrés hídrico y salino, sin recurrir a fertilizantes industriales. Los resultados, publicados en las revistas Plant Stress y Plants, muestran mejoras significativas en la biomasa, el contenido de agua, el desarrollo de las raíces y la supervivencia de las plantas.

La subida del nivel del mar introduce agua salada en los acuíferos, al tiempo que las sequías obligan a la industria agrícola a utilizar aguas de riego de menor calidad. La salinidad y la escasez de agua frenan el crecimiento de las plantas y reducen el rendimiento de los cultivos. En especies estratégicas como el maíz y el tomate, especialmente sensibles a estos factores ambientales, incluso un estrés moderado puede afectar gravemente la producción y, con ello, la sostenibilidad del sistema alimentario. 

“Por eso es fundamental desarrollar herramientas sostenibles basadas en la evidencia que ayuden a las plantas a tolerar mejor estas condiciones extremas, especialmente en zonas costeras y regiones sometidas al riego intensivo”, explica el catedrático de Genética de la UMH José Manuel Pérez Pérez, quien lidera el laboratorio de Genética de la Regeneración y el Desarrollo Reproductivo en Plantas, AROLAB. 

El desarrollo de bioestimulantes basados en bacterias y hongos beneficiosos se ha consolidado como una de las estrategias más prometedoras para mejorar la sostenibilidad y la resistencia de los cultivos frente a condiciones ambientales extremas. Los bioestimulantes son compuestos biológicos capaces de mejorar el funcionamiento fisiológico de las plantas y aumentar su tolerancia al estrés sin los problemas asociados al uso de fertilizantes industriales convencionales.

“Es algo que ocurre en la naturaleza”, explica el catedrático, “muchos de estos microorganismos viven de forma natural dentro de las plantas sin dañarlas y establecen relaciones beneficiosas con ellas”. Los hongos endofíticos ayudan a la planta a captar nutrientes, regular sus hormonas y activar mecanismos de defensa frente al estrés ambiental y a los patógenos. “Algunos de estos hongos beneficiosos”, añade el experto, “también actúan como barrera natural contra las enfermedades y ayudan a las plantas a conservar agua y a mantener su crecimiento en condiciones adversas”. 

Los investigadores de la UMH han evaluado distintas formulaciones que combinan hongos beneficiosos, bacterias y extractos naturales de algas. En concreto, los tratamientos incluyen hongos micorrícicos como Rhizoglomus irregulare y Funneliformis spp., el hongo nematófago Pochonia chlamydosporia, el hongo endófito Trichoderma spp. y extractos de algas como Ascophyllum nodosum.

El estudio publicado en la revista Plant Stress analizó siete formulaciones distintas en plántulas de maíz sometidas a sequía y salinidad moderada. Los resultados mostraron que todos los tratamientos incrementaron el contenido de agua y la biomasa tanto en las raíces como en la parte aérea de las plantas, incluso bajo condiciones de estrés.

“El tratamiento basado en Trichoderma spp. mostró un efecto especialmente interesante bajo salinidad, ya que favoreció un mayor desarrollo de raíces y brotes”, señala la investigadora del grupo AROLAB del Instituto de Bioingeniería María Salud Justamante Clemente. El análisis transcriptómico —que estudia qué genes se activan o desactivan en una célula— reveló además que este bioestimulante activa genes relacionados con la defensa y con la regulación del estrés oxidativo.

“Esto significa que los microorganismos beneficiosos ayudan a la planta a crecer mejor y que también ‘reprograman’ parte de su respuesta genética para prepararla frente a situaciones adversas”, aclara la experta. Así, la planta activa mecanismos que mejoran su capacidad para conservar agua, proteger sus tejidos y responder a posibles patógenos.

En un segundo estudio, publicado en la revista Plants, el equipo evaluó el bioestimulante Atlanticell Micomix en plántulas de tomate sometidas a salinidad elevada. Los resultados demostraron una reducción drástica de la mortalidad y un aumento significativo en la formación de nuevas hojas y raíces adventicias.

Según explica el investigador del grupo AROLAB de la UMH Eduardo Larriba Tornel, los análisis genéticos sugieren un fenómeno conocido como ‘priming’ o preactivación. “El bioestimulante prepara a la planta antes de que el daño sea grave, activando genes defensivos que le permiten responder con mayor rapidez al estrés salino”, indica el investigador. 

El trabajo ha sido dirigido por el profesor José Manuel Pérez Pérez, investigador del Instituto de Bioingeniería de la UMH, y ha contado con la participación de investigadores de la empresa Atlántica Agrícola S.A., pionera en el desarrollo de soluciones de nutrición vegetal para la agricultura profesional.

Los investigadores subrayan que este tipo de soluciones biotecnológicas puede ayudar a reducir la dependencia de los fertilizantes industriales convencionales. Además, muchos de estos bioestimulantes se obtienen a partir de subproductos agrícolas o de la industria alimentaria, lo que contribuye a impulsar modelos de economía circular y a reducir el impacto ambiental de la producción agrícola.

Las investigaciones se enmarcan en los proyectos ROOT4EU-AGROALNEXT e INJERTOMBIO, centrados en el desarrollo de herramientas biotecnológicas para una agricultura más sostenible y resiliente frente al cambio climático. AGROALNEXT, ya concluido, formó parte del Plan Complementario de Agroalimentación en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia y fue financiado por la Unión Europea a través de NextGenerationEU. Por su parte, el proyecto INJERTOMBIO recibe financiación de la Conselleria de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca, del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación y del Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural (FEADER), dentro del Plan Estratégico de la Política Agraria Común 2023–2027.

Justamante, M.S., Larriba, E., Zavala González, E., Aranda Martínez, A., & Pérez Pérez, J.M. (2026). Effects of novel biostimulants on the growth and transcriptomic response of maize seedlings under stress conditions. Plant Stress, 101410. https://doi.org/10.1016/j.stress.2026.101410

Justamante, M.S., Larriba, E., Zavala González, E., Aranda Martínez, A., & Pérez Pérez, J.M. (2025). Transcriptional profiling to assess the effects of biological stimulant Atlanticell Micomix on tomato seedlings under salt stress. Plants, 14, 1998. https://doi.org/10.3390/plants14081198