El ejercicio interválico de alta intensidad mejora la función vascular en pacientes cardíacos, según un estudio de la UMH e ISABIAL
4 mayo 2026
El endotelio es la pared interior de los vasos sanguíneos y su deterioro está asociado con diversas enfermedades cardiovasculares. Un estudio liderado por personal investigador de la Universidad Miguel Hernández de Elche (UMH) y del Instituto de Investigación Sanitaria y Biomédica de Alicante (ISABIAL) concluye que el ejercicio interválico de alta intensidad —que alterna periodos cortos de esfuerzo intenso con fases de recuperación — es la estrategia más consistente y con mayor respaldo científico para mejorar la función de los vasos sanguíneos en personas con enfermedades cardiovasculares. Este hallazgo aporta evidencia clave para optimizar los programas de rehabilitación cardíaca.
Las enfermedades cardiovasculares siguen siendo la principal causa de muerte en el mundo y están estrechamente asociadas al deterioro del endotelio, la capa interna de los vasos sanguíneos responsable de regular su dilatación y su tono. Cuando el endotelio falla, los vasos pierden su capacidad de adaptarse al paso de la sangre, lo que favorece la inflamación y la formación de trombos. A pesar de que el ejercicio físico es una de las intervenciones más eficaces para mejorar la función del endotelio, hasta ahora no estaba claro qué tipo e intensidad de ejercicio resultan más eficaces.
“Este estudio analiza la evidencia disponible, hasta ahora dispersa, sobre distintos tipos de ejercicio para averiguar cuál funciona mejor en estos pacientes”, señala el profesor del Área de Educación Física y Deportiva de la UMH José Manuel Sarabia, colíder del estudio.
Los datos apuntan al entrenamiento interválico de alta intensidad como el mejor tratamiento, con la evidencia disponible. El ejercicio interválico de alta intensidad alterna periodos cortos de esfuerzo intenso con fases de recuperación, por lo que obliga al sistema vascular a adaptarse a cambios rápidos en el flujo sanguíneo y en la presión, y así entrena la capacidad del sistema cardiovascular para adaptarse a cambios rápidos en la demanda. “Es, en cierto modo, un entrenamiento más completo para unos vasos que necesitan recuperar flexibilidad y capacidad de respuesta”, concluye el experto.
El equipo ha analizado los datos de 37 estudios que incluyen un total de 6.818 pacientes adultos con enfermedad coronaria o insuficiencia cardíaca. Quedaron excluidos los datos de pacientes con cardiopatías congénitas o trasplante cardíaco, para evitar sesgos derivados de condiciones clínicas muy específicas. En concreto, se han comparado diferentes modalidades de ejercicio: aeróbico continuo de intensidad moderada, entrenamiento interválico de alta intensidad, ejercicio de fuerza y programas combinados.
Los resultados, publicados en la revista European Journal of Preventive Cardiology, muestran que el ejercicio interválico de alta intensidad es la intervención más consistente y con mejores resultados globales para mejorar la función endotelial, evaluada mediante la dilatación mediada por flujo. Este tipo de entrenamiento supera al ejercicio aeróbico moderado y ofrece beneficios robustos en diferentes perfiles de pacientes.
“Estos resultados refuerzan la idea de que no todo ejercicio tiene el mismo impacto y que la intensidad y la estructura del entrenamiento son clave para obtener beneficios cardiovasculares reales”, apunta Sarabia.
“Desde el punto de vista clínico, esto nos ayuda a afinar las recomendaciones de ejercicio en rehabilitación cardíaca y a avanzar hacia programas más personalizados”, explica la cardióloga del Hospital General Universitario de Alicante, investigadora de ISABIAL y primera autora del estudio, Laura Fuertes Kenneally. “Sin embargo, es fundamental recordar que este tipo de entrenamiento debe realizarse siempre bajo la supervisión de personal especializado y adaptado a la situación de cada paciente”, advierte la experta.
Estos hallazgos tienen implicaciones directas para las personas con enfermedades cardiovasculares, ya que una mejor función endotelial se asocia con una reducción del riesgo de eventos cardiovasculares y con una mejora de la calidad de vida.
Además del resultado principal, el estudio muestra que el ejercicio aeróbico moderado mejora la función vascular, aunque en menor medida; mientras que el ejercicio de fuerza por sí solo no mostró beneficios significativos en este análisis, posiblemente -indican los investigadores- por la limitada evidencia disponible. “Los programas combinados de alta intensidad parecen tener un gran potencial, pero se necesitan más estudios para confirmarlo”, concluye Fuertes.
El investigador de Ciencias del Deporte de la UMH e ISABIAL Agustín Manresa Rocamora ha coliderado el estudio. Asimismo, firman el trabajo las investigadoras del Instituto Universitario de Investigación Centro de Investigación del Deporte de la UMH e ISABIAL Sabina Baladzhaeva, Noemí Sempere Ruiz y Ana Sanz Rocher, y el investigador de ISABIAL Carles Blasco Peris.
El estudio ha contado con financiación pública del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, del Instituto de Salud Carlos III, de la Unión Europea y de la Conselleria de Innovación, Universidades, Ciencia y Sociedad Digital de la Generalitat Valenciana.
Acceso al artículo: Fuertes-Kenneally, L., Baladzhaeva, S., Manresa-Rocamora, A., Sempere-Ruiz, N., Sanz-Rocher, A., Blasco-Peris, C., & Sarabia, J. M. (2026). Effect of exercise modality and intensity on endothelial function in patients with cardiovascular disease: a systematic review and network meta-analysis. European Journal of Preventive Cardiology, zwag118. https://doi.org/10.1093/eurjpc/zwag118
Pie de foto: De izquierda a derecha y de arriba a abajo: Noemí Sempere Ruiz, Carles Blasco Peris, Laura Fuertes Kenneally, Agustín Manresa Rocamora, Sabina Baladzhaeva, José Manuel Sarabia Marín y Ana Sanz Rocher.